Guerra de cifras sobre el número de asistentes a la convocatoria por una sanidad pública digna. Ni siquiera la concurrencia de considerables contingentes solidarios de otras provincias evitó que antier se juntara en nuestras calles menos gente que en las tres convocatorias anteriores. Así es mi paisanaje, ígneo y complaciente: se incendia moralmente solo con la manguera en la otra mano. Y es raro, en todo caso, porque este mismo mes se ha publicado en la capital un informe que sitúa a Huelva sólo por detrás de Navarra en su recurso a la medicina privada, argumento inconcuso de que mal debe andar, en consecuencia, nuestro servicio público de salud. ¡Ni «Spiriman» nos basta para reclamar lo nuestro! ¿Quiere ello decir que nos conformamos con una sanidad pública indigna? Ojalá que no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.