Hay que aclarar enseguida el oscuro asunto del llamado “mentalista” que parece ser que ha actuado como médico con un título peruano homologado por el ministerio pero sospechoso de de falsedad. Porque, en cualquier caso, el asunto demuestra que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) contrata a sus facultativos de aquella manera, lo que no resulta extraño si se tiene en cuenta el batiburrillo de esa institución donde se contratan, en efecto,  médicos por días y hasta por horas. Sería muy grave que alguien no autorizado hubiera ejercido la medicina en nuestros pueblos durante un periodo largo de tiempo, pero hay que insistir en que la culpa hay que repartirla entre la audacia del eventual aventurero y la rutina de la Junta.

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