Donde las dan las toman, se paga en Beas lo de Gibraleón y lo de Aracena, como un anuncio de lo que puede ocurrir su prosperan futuras operaciones transfuguistas. Lo de menos es si los traidores a sus siglas cuentan o no con el respaldo del partido, incluso si actúan a cencerros tapados por cuenta del “aparato”, porque la realidad es ya que el transfuguismo, consentido por casi todos, amparado y financiado por el partido mayoritario, residente o pensionado en la Diputación, es quien decide en cada momento quien gobierna o deja de gobernar un concejo, por encima de la voluntad de los electores. El PSOE que aplaudió sin recato a los tránsfugas de Gibraleón y viene pagando a traidores por sistema, se queja ahora porque le quitan un Ayuntamiento. Estamos en manos de esos mercaderes del escaño con la bendición de los partidos, eso es todo. En las próximas municipales, los electores deberían exigir una cláusula de irreversibilidad del sentido de su voto o resignarse a seguir siendo astilla en esta confortable candela.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.