Cuando nos veamos el lunes en esta ventana, cualquiera sabe cómo aparecerá el cuadro. Puede que lo que haya salido el domingo de los comicios sea la confirmación de la “vía andaluza” –en cuyo caso cambiará decisivamente el panorama nacional y no sólo nuestro horizonte— o puede que ese resultado consista precisamente en negarle el pan y la sal a nuestro intento regional de escapar del actual caos político. En el primer caso, parece lo más cuerdo esperar venturas para todos, y en el segundo, temer una travesía colectiva del desierto para la que no dispondríamos siquiera de un Moisés confiable. En cualquiera de los casos, no cabe duda de que vamos a entrar en un terreno desconocido que cuesta imaginar peor que el recorrido hasta ahora pero también lo contrario. Nunca había experimentado nuestra joven autonomía semejante sinvivir ni este sufrido pueblo una confusión tan crítica.

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