Se aprobaron ayer los Presupuestos. No sólo los del año en curso sino los del próximo, sensatísima providencia tendente a conservar en paz el “oasis” en que se siente instalado el “Gobierno del cambio”. No ha  sido fácil ni han faltado los perejiles inquietantes de última hora pero ahí están ya aprobadas esas cuentas para dos legislaturas y con la novedad de incluir varias decenas de enmiendas presentadas por la Oposición: lo nunca visto. Y ahora a vivir, en paz y concordia, por supuesto, si fuera posible evitando sobreactuaciones partidistas entre los socios, hasta ver dónde alcanza el “cambio” prometido. Lo que se va sabiendo de la nueva gestión no deja de ser estimulante a pesar de los cismas internos que viven en sus partidos tirios y troyanos. No aprovechar una ocasión tan señalada vendría a ser un delito de lesa autonomía.

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