Todos locos. La prueba, que en Sevilla, ¡y en plena Semana Santa!, se reduce a simple noticia la de la detención de un majareta que planeaba nada menos que atentar –¿contra quién?, bueno, tal como andan las cosas, parece que eso es lo de menos— aprovechando la bulla. Frente a esto –¡y con la que está cayendo en los Juzgados!— un magistrado abre diligencias para “investigar” a la hermandad del Baratillo porque a un grupo de “juristas” (¿) le molesta, al parecer, que la imagen titular lleve ceñido un fajín que fue de Franco. ¡Un “delito de odio”, nada menos! ¿Estamos todos locos o no lo estamos? Ustedes decidirán, porque, la verdad sea dicha, uno no tiene ganas más que de acostarse y apagar la luz.

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