Más allá o bajo el ruido de los pactos posibles subyace en silencio la gran cuestión: cómo restaurar esta vajilla rota de manera que los añicos ajusten razonablemente en un sistema político capaz de mantener a raya a sus extremos. Sin socialdemocracia y con un conservatismo por catar, los radicalismos comprometen gravemente la paz social de una comunidad desnortada. Se busca a los votantes de Vox en Marinaleda o en la Axarquía malagueña, cruje el PSOE en su entraña más íntima, se traslada insensatamente a la calle un debate que ha de ser ahora más serio y ponderado que nunca, cuando lo que urge es escuchar la moraleja para no repetir improvisaciones. El pacto tendrá que abrir la puerta a un futuro que antes hay que inventar. No se sale de una dormida tan larga así como así.

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