Hemos conocido muchas crisis internas en el PSOE andaluz pero ninguna de ellas resulta comparable a la actual, entre otras cosas, porque jamás Madrid apoyó al Presidente cuestionado frente a los rebeldes. Muy mal deben de andar las cosas para que Griñán rompa la baraja y abra en la organización una riña tumultuaria de consecuencias tan previsibles como seguramente irreparables. Pero ésas son cosas que les ocurren a todos los partidos cuando se deshacen en bandos y la autoridad del líder brilla por su ausencia. El PSOE-A va en caída libre y hay que decir en abono del impotente Griñán que la causa ha sido la desconsiderada estrategia del chavismo. Una vez más y en la peor circunstancia, ese partido hegemónico so olvida de Andalucía para abismarse en su faltriquera.

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