La ministra de Justicia francesa, Rachida Dati, tan traída y llevada a causa de su preñez sin paternidad conocida, ha montado un simpático pollo en una reunión con las juventudes de su partido en la que se prestó, siendo como es candidata al Parlamento Europeo, a contestar preguntas sobre el negocio comunitario, y contestarlas –que ahí estuvo donde está la madre del cordero—con más sentido del humor que rigores técnicos. Sobre todo desde la izquierda beligerante se ha argumentado que el hecho no revela otra cosa más que la ignorancia de fondo sobre esas cuestiones, es decir, la falta de preparación y de interés de la candidata número dos en la lista de la UMP, pero ella ha replicado con una desinhibida defensa del humor y un elogio de la risa verdaderamente raro en ese mundo no poco estólido de la política institucional. Lleva razón, a mi juicio, no sólo porque, como ella misma he señalado, la mayoría de aquella asamblea continental ande cortita de conocimientos específicos, sino porque todo el mundo sabe que Europa se ha convertido en el destino dorado de los políticos en fase de amortización. Aquí mismo lo acaba de reconocer Ramón Jáuregui al calificar a aquel Parlamento como un “cementerio de elefantes”, una verdad como un templo que la nominación de Magdalena Álvarez confirma sin remedio. El humor, y su manifestación la risa, han sido reivindicados por nuestro mejor pensamiento, a pesar de la condena expresa de Platón, incluyendo desde el insigne Demócrito o el cachondo de Diógenes hasta Kant o Nietzsche y pasando por el Bergson que escribió “La risa” o el Hugo que creía haber logrado su mejor obra con “El hombre que ríe”. Hay un libro reciente de Manfred Geier sobre el tema (“¿De qué ríe la gente inteligente?”) con el que pueden pasar un buen rato si disponen de tiempo.

 

Se ha perdido el recurso al humor, incluso parece haberse renunciado, en buena medida, al uso de la ironía en el debate político, y eso no va a beneficiar en nada a una actividad que debería ser ante todo cuidadosa de no extraviar su base humanista. Aparte de lo cual hay que decir que la Dati lleva razón cuando relativiza la importancia que tiene el bagaje técnico a la hora de aspirar a que te den agua, sal y asiento a la lumbre en ese balneario privilegiado que manda tan poco aunque abarque tanto. Ya era hora de toparse con una ministra bromeando con la ‘basca’ en lugar de verla respondiendo como un estafermo. Nuestros políticos no saben reír aunque hayan hecho de la sonrisa dentífrica un rictus obligado. Dati acaba de demostrar que saltarse esa adusta regla no significa, en modo alguno, perder categoría ni rebajar la calidad.

11 Comentarios

  1. Inteliugente y atractiva mujer. ¿Quién podría creerse el romance con Aznar? Igual éste se ha afeitado el bigote por ella. No lo creo. Mucha mujer para él era ésa, mucho toro para ese novillero, como solía decir jagm cuando aún era un mozalbete “muy pinturero” según decía el difunto duque de Alba.

  2. Tres hip, o más, y un puñado de hurras. Bienvenida sea la risa, la sonrisa, el humor, la ironía, la guasa fina y hasta el cachondeíto, a pesar de que mi señor padre me reconvenía por usar este últimio término que daba por malsonante. Recuerden que al pobre burro del cuentecillo tuvieron que cortarle el labio superior para que pareciera que reía.

    Una servidora hasta se da -ay, este ego que a veces me avasalla- un poco por aludida porque, en este cónclave de personas tan respetables y queridas, pero tantas veces un pelín hiperserias, intenta poner su guindilla reidora con lo cual hasta recibí colleja, por frivolona y superficial.

    Bienvenida sea la alegría de vivir, al menos este ratito en que damos la culaíta en el grato casinillo, que ya nos espera una nube negra, gorda y peluda ahí afuera, donde el universo mundo.

    (Ay, mi don Páter de mis entretelas, mi don Caleu querido, que me mentaron ayer -smuakisss, smuakisss a mogollón para ambos- pues que esta vieja chiflada que tanto os quiere se pensó que al despedirse el Anfi el viernes, iba a echar cerrojillo a su Cruz desde ese día y me parecía un poco indecente entrar ya ayer, como propuse, a que siguiéramos cruzando alguna maledicencia en el casino en ausencia de nuestro bienamado casero. Qué envidia. Él en Heatrow, o como se escriba, tras descalzarse y demostrar su archipacifismo, y nosostros aquí en esta Egxpañita que cada día nos produce un nuevo dolor de muelas. No lea esto, mi don Anfi: yo que vuecencia no abría el ordenatilla hasta que no volviera a la vieja Híspalis. Ah, y el telefonino siempre apagado, hasta el momento de prenderlo para preguntar por el nieto. Tres SMUAKK supersize, tesoro).

  3. Como un balón de oxígeno la columna de hoy y que viene de perlas en este domingo “londinense” que no deja de ser una bofetá en nuestra primavera sureña. ¡Ay Dios mío, cómo estarán tratando a nuestro Anfi por esa tierra de herejes y de gastronomía indecente!. Mi primera rubia de salmuera a él se la dedico, faltaría más.
    Cuánta razón con el tema del humor, que a veces nos parecemos a los Cicutas del un, dos, tres…, pero con sólo ver la carita de Chuky del elemento que nos gobierna se me quitan las ganas de tó.
    Smuakisss, muchos, muchos.

  4. Desde la perfida Albion, un saludo y tambien decir que me encanta esta columna:que respiro, porfin algo que noprecisa que me estruje las molleras!
    Besos a todos.

  5. (se me ha borrado otra vez).

    …que no hay mnenbcióna una sola sonrisa de Cristo, gran falsedad y abusrda puesto que su Vida está llena de gestos de alegría compartida. Busquemnos la alegría de vivir, que ya lka Provindencia se encarga de los malos ratos. Lo qe no me parece bein ni medio bien es que esos diputados que cobran uan fortuna no sepan ni de qué va el trabajo por el que se le àga. Si la señora Dati ha bromeadoi con eso, no ha hecho bien.

  6. Buen tema y bien tramado el art., y una demostración más de que la cultura, icnluso la inmensa cultura, encaja perfectamente en la literatura “ligera” con la sola condición de que se la maneje bien y sobriamente.

  7. Es que quizá algunos de ustedes desconocen esa faceta divertida de nuestro autor, un personaje ininteligible sin filtrarlo por el humor que prodiga en su vida, en todos los sentidos. Aparrte de ello, su defensa de la risa –apoyado en la Dati– me ha parecido brillante y culta, como suele, aunqu ebien sé que de tener más espacio nos hubiera entrretenido mucho más. ¿Las citas? ja comparte lo que sabe y eso es natural y bueno. Nada tiene que ver su cultura con el culturalismo tantes veces utilizado por mucho compañerete suyo. Por otra parte, es tan aburrido el articukismo español de hoy, que si la crisis, que si ZP, que si Aznar, qu si los trajes de Camps, que si…

  8. “Nuestros políticos no saben reir aunque hayan hecho de lka sonrisa dentífrica un rictus obligado”. Dentñificr o taimada, falsamente amable, ya sabe, no lo digo por nadie en particular… Jefe amigo, descanse y aumente su cacumen en esa isla difñicil y poco simpática pero con tan bellos parques y tanto civismo, ah…

  9. Bien pillado al vuelo el tema, buen hombre, y mejor desarrollado. Las referencias cultas, necesarias y ajustadas. Las que se han hecho luego al filósofo que murió de risa y a la risa de Dios, dan que pensar. Personalmente apuesto por la alegría y ésta es inseparable (casi) de la risa, que no debe confundirse con la hilaridad ni con la risa boba.
    Por lo que se reifere a la anécdota de la ministra exótica que cenó con Aznar, me atengo a lo ya dicho sobre la (i)responsabilidad de los políticos, sobre todo d elos bien pagados como los euros.

  10. ja sabe muy bien que el severo Solón era, sin embargo de su naturaleza, hombre bienhumorado. Sólo los míseros y pobres de espíritu prefieren ser adustos; los magnánimos tienden a la felicidad y por ello son rientes.

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