Justo cuando muchos andaluces, y onubenses, tiene ocasión estos días de comprobar en los mercados europeos los exorbitantes precios de los productos de nuestra tierra (15 euros un kilo de clementinas, un poner, en un célebre mercado parisino), Freshuelva y otras organizaciones reclaman que se arranque de cuajo el 25 por ciento de los cultivos de fresa que se cultivan actualmente en la provincia como medida de emergencia para regularizar los precios en una lonja internacional controlada por el sector de la distribución o, por decirlo, con palabras de la COAG, por “el sector de la gran distribución” que logra beneficios de hasta un 400 por cien en productos (la fresa entre ellos) por los que a nuestros productores les pagan cuatro perras. Algo habrá que hacer, eso está claro, en un sector que genera cuatro millones de jornales directos al año y al que debe su prosperidad una buena parte de nuestras economías familiares, empezando por unificar criterios e intereses entre las organizaciones que, según ASAJA, hoy camina cada cual por su lado. El “oro rojo” está en peligro. Ahí sí que tiene la Junta una besana en que invertir sus millones.

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