Nada más llegar a su ministerio –la mayor empresa inversora del país–, el ministro de Obras Públicas, cuyo currículo termina en primero de Derecho, se ha curado en salud alegando que su máster lo había obtenido él en la práctica que le brindó la gestión de su partido. Eso es un monumento al fracaso estudiantil, por descontado, pero además no dejar de ser un recurso más a esa pícara apelación a la “universidad de la vida” tan frecuente entre los no titulados que se ven en la precisión de justificar su desventaja académica. Se ha extendido insensatamente esa desdeñosa visión de la enseñanza oficial  –tan problemática y deficiente, es cierto—en una época en que el saber convencional se ve amenazado desde la ortografía hasta la astrofísica por iniciativa precisamente de unos fracasados en el estudio a los que diversas circunstancias protegen hoy en medio de una competencia desigual. Las propias universidades se han visto afectadas por esta devaluación del saber hasta el punto de ver amenazado su imprescindible monopolio de las titulaciones por una vasta trama de falsificadores que operan desde China o Corea del Sur hasta Argentina o Paraguay, en lo que es ya un auténtico mercado de títulos falsos. Hay en la Red nada menos que ochocientas universidades ficticias que ofrecen impunemente títulos por módicos precios y sin salir de España es fácil contar medio centenar de webs que hacen lo propio entre nosotros, y en Francia se acaba de abrir una investigación judicial sobre el particular al descubrirse que en universidades como la de Toulon se vienen facilitando, presuntamente, títulos de todos los niveles incluso a estudiantes que carecen de una base mínima en la lengua francesa, especialmente de nacionalidad china. No queremos ver lo que vale el saber pero vamos sabiendo cada día más y mejor lo que cuesta. Que no es más que unos 250 dólares, más o menos, no vayan a creerse.

 

Nadie niega la opción del autodidacta, por supuesto, pero hay que reconocer que en un país que tiene planteado como prioritario el objetivo de regenerar la enseñanza y, en especial, de superar el fracaso y el abandono de los estudios, promocionar con ejemplos de éxito profesional a personas sin estudios supone un auténtico contrasentido. Mientras tanto, el afán de titulaciones lleva al disparate de organizar un zoco en el que el título fraudulento parece que está ya al alcance de cualquiera. Hay una contradicción entre ese desprecio del saber y el afán de laurearse que sólo se explica sobre el trasfondo equívoco de un sistema social en el que la meritocracia es desdeñada desde el propio Poder. Sabemos de sobra que la ‘papela’ no garantiza la solvencia. Sólo el tiempo dirá qué sentido puede tener sustituir el saber convencional por la presumida solvencia de los audaces con suerte o de los simples defraudadores.

10 Comentarios

  1. Querido JAGM, aquí estoy sintiendo vergüenza por las páginas que El Mundo dedica hoy a la universidad española. 24 hojas que multiplicadas por los ejemplares que impreime el periódico no justifica la cantidad de árboles que se han “asesinado” para producir el papel utilizado.
    Se utilizan dos fuentes de información, una encuesta a profesores y los datos que sunimistran las propias universidades. Ninguna de las fuentes es científicamente fiable. Además ninguno, repito, ninguno de los criterios son los utilizados por las instituciones internacionales que realizan estos rankings, veáse por ejemplo el que realiza The Times. Si ya desde dentro de las universidades es difícil soportar la mezquindad que hace que cada vez se seleccione peor al profesorado y se cuelen por la “gatera” tantísimo incompetente, ya podemos ir perdiendo toda la esperanza, como se decia cuando nos anunciaban que estabamos en el infierno, si desde la prensa libre lo que publica hoy El Mundo es todo lo que nos espera.

  2. Títulos falsos. En mi época se recurría a la seducción de la secretaria en la Facultad para alterar las actas o a la suplantación directa del examinando por otro más sabio. Pero ¿qué me hablas de títulos falsos en un país donde el D.Garl. de la Guardia Civil falsificó los suyos o donde hace poto tiempo, en el anterior Gobierno, un ministro se inventó un decanato inexistente?La titulitis lleva a estas cosas. El Mercado, por otra parte, no es muy exigente sinop que le basta con justificar con un papelín la competencia de un contratado.

  3. Es curioso, pero no me creo que casual, que el Anfitrión toque este tema hoy tras la toma de posesión del señor Pachi López como virrey de Basconia. En cualquier biografía podemos leer que el mozo comenzó a estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad del País Vasco, aunque no llegó a terminar la carrera, abandónandola en segundo curso con 28 añitos, o sea que de los que se desuellan los codos estudiando no era. (Más o menos con esa edad y trabajando, una servidora comenzó su segunda carrera y unos años después, el Rey de España y en su nombre, bla, bla, bla, me extendía el título.)

    No obstante, y aquí viene la gracia, su currículo oifical que proclama l a agencia EFe sí que lo da por tal ingeniero. ¿Quién miente a quién? Un licenciado famoso Luis Roldán también coló de matute -y estuvo a un tris de ser ministro de interior- una, o dos, licenciaturas de ojana.

    También es conocida la amplia bibliografía producida por nuestro actual Prêsî y sus relevantes investigaciones en variadísmos campos tanto de la ciencia, como de las letras, incluida su profunda formación en estudios económicos que realizó al parecer, no en dos tardes, como propalan las bífidas, sino en tres. Eso sí, le dejaba un amiguito sus apuntes.

    ¿Significa esto que el actual staff del la Pezoe está formado por intelectuales de chichinabo? El diablo lo sabrá, que una no tiene mala lengua como para decir esas cosas.

  4. Estoy con mi doña Scéptika, que ya vamos copnociendo la retranca de este hombre, capaz de dejar el velo sobre la obra para que sea el lector quien la desvele con su propio esfuerzo. No creo que sea casualidad, sobre todo tenuiendo en cuenta que no hace mucho la ciolumna estuvo dedicada a los “títulos truchos” que es como en la Argentina lunfarda llaman a esos papeles falseados.

  5. ¿Y qué me dicen de don Pepiño, que asegfura que su “máster lo ganó administrando su partido”, qué les parece? También en Andalucía se ha aupado al gobierno regional a un caballero sin estudios y nada menos que para ponerlo al frente de la “consejería coordinadora”, que es la de Gobernación. Estoy por decirle a mis hijos que se apunten a alguna de esas “juventudes” partidistas que no exigen título ni otro esfuerzo que nops ea el de la conspiración de pasillo.

  6. Curiosa contradicción: una sociedad con un abandono escolar grandioso, se vuelve loca por los títulos. Y más: nadie comprueba si la solvencia que acreditan los títulos aportados está justificada o no. ¿Locos todos?

    (He éscuchado a jagm puntualizar en Canal Sur (¿qué hace un señor como usted en un luger como ése?) sobre la obligación del jeuz de la Audiencia ncnal. de cvonmvertirse en instructor universal por mandato de una ley (la Orgánica del Poder Judicial) que estos polítcos de meido pelo no se atreven a corregir. ¡Luego se quejarán de los garzones! En fin, que una puntualización como se cabía esperar de este hombre instruido e independiente).

  7. para ejemplos no hay que irse fuera nuestro pesimamente ilustre chorizo ex-director de la guardia civil preso Roldan para los amigos ya instituyo una catedra en la falsificacion de titulos universitarios en su dia. un saludo Don Jose Antonio

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