La Justicia se está buscando a pulso situarse como el último mono en este circo de locos. Unas veces por sus rigores desmesurados, otras por sus lenidades, el caso es que hemos llegado a un punto en el que cualquier mindundi puede pasarse por el arco al TS o al TC sin la menor consecuencia. Fíjense en la decisión del grupo municipal de IU en el Ayuntamiento de Sevilla de prestarle una sede –¡como si fuera suya!—a la candidatura proetarra Iniciativa Internacionalista (II) ilegalizada por los jueces y noten, sobre todo, el silencio de las instituciones ante semejante chulería. Que con dinero y bienes públicos se perpetren estos atentados es un síntoma pésimo de nuestra situación real.

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