Tras la Pascua vendrá el trimestre breve. Poco tiempo esos tres meses para tantos problemas. Los dos grandes partidos rotos en crisis interna, el acuerdo de financiación autonómica pendiente, el juicio de los ERE en sesión continua, la batalla contra los narcos en plena ebullición, la calle revuelta por el clamor de los pensionistas y las protestas de los usuarios frente a la sanidad pública o el abuso de la fiscalidad regional…, son demasiadas cuerdas para un solo violín. Buena coyuntura para políticos con talento e imaginación, mala para los mediocres y cuestionados. Después vendrá el verano, la vacación y la diáspora masivas, y quién sabe si el roneo de las “primarias” y la convocatoria de elecciones. Hará falta exprimir el tiempo breve frente a tantos problemas pendientes. Dejar el barco al pairo, ¡una vez más!, no tendría perdón.

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