Renfe acaba de tomar la decisión de suprimir el AVE Toledo-Cuenca-Albacete solemnemente inaugurado hace seis por el ya ex-presidente de Castilla-La Mancha con la consabida cantinela del progreso y la vertebración. La causa de la supresión consiste, por lo que nos cuentan, en que el citado tren no transportaba más que 16 pasajeros al día, lo que ocasionaba al erario público una pérdida también diaria de tres millones de las viejas pesetas, y a que “Renfe siente dolor cuando el tren pasea chapa” –nótese la compostura del casticismo—siendo así que lo suyo sería “adecuarse a la demanda real” aunque, por lo visto, a posteriori. La fantasmagoría es la fórmula dilecta del negocio público en estos tiempos del cólera, en los que, junto a este tren que nadie podría explicar en buena lógica por qué se construyó a fuerza de tantos millones, acaba de cerrarse en Ciudad Real un aeropuerto sin tráfico y la Agencia Tributaria ha descubierto en Cádiz una posible trama de chiringuitos más o menos fantasmagóricos que se han barbeado sus buenos millones del presupuesto de Educación justificando obras que jamás se hicieron, como jamás se llegaron a realizar aquellas otras que en su día fueron pagadas religiosamente por el Ayuntamiento de Sevilla, presuntamente con el objeto de desviar fondos a donde no se debía. Yo sé que no es propio de progresista excitar al contribuyente con este tipo de desmoralizadoras evidencias, pero no me resisto a comentarlas convencido de que, en última instancia, serían esos estafadores, cohechadores y conniventes los responsables de una eventual huelga fiscal que, si bien nunca dejaría de ser injusta, tampoco dejaría de tener hoy por hoy sus razones. ¡Mira que mira que acometer una obra milmillonaria sin preocuparse previamente de sopesar la viabilidad de su servicio! Luego no querrán que el personal se malicie que bajo, sobre o tras esas inverosímiles maniobras se oculte la mano mangante de un Poder que administra nuestros cuatro cuartos como el contable de Alí Babá.

 

Un tren fantasma, un aeropuerto vacío o unas obras inexistentes darían motivo sobrado en cualquier democracia para un decisivo tirón de la manta que hiciera rodar por los suelos a los pillos de esta garduña. Y sin embargo, ya ven, aquí todo lo más se suelta una frase o se inician algunas inacabables diligencias que, por lo general, acaban en agua de borrajas. Fue para oída la arenga del citado ex-presidente describiendo el arco iris sobre el horizonte. Seis meses después nos hemos enterado de que el único milagro en esta historia consiste en que unos cuantos se han puesto impunemente las botas de siete leguas.

6 Comentarios

  1. Me gustan más las columnas que nos traen comentarios sobre noticias peregrinas e interesantes, pero debo admitir que lo que dice nuestro estado de cosas es necesario que se diga. Eso de que las Administraciones paguen por obras no realizadas, que manejen facturas falsas o que hagan proyectos despilfarradores para luego cerrarlos, es insólito, pero no es más que nuestra realidad cotidiana. Un poco por parte de todos, eh, aunque de unos más que de otros.

  2. Lo que encuento más reprochable es que estas admnistraciones consolidan y -como se dice ahora- “epitomizan” la filosofía de comprar cosas que no pueden pagar (y por supuesto que no necesitan).

    En este aspecto, muchos políticos no se diferencian en nada de tantos advenedizos (algunos de ellos ahora indignados) que se endeudaron para comprar caprichos. Sólo que los políticos no compran BMW’s, sino Estadios Olímpicos, Aves, Metros, Aeropuertos, etc.

    Saludos.

  3. Sí compran BMWs y similares, don Rafa. Vean el Audi A8 del ex alcalde de Getafe que sale ahora a subasta.

    Trenes fantasmas, aeropuertos fantasmas, facturas fantasmas y hasta un presidente fantasma que tenemos.
    Todavía no se ha terminado de decidir la construcción del aeropuerto de Huelva, que a lo mejor pasa a ser el próximo aeropuerto fantasma.

  4. Vivo fresco de la situación, panorama del Patio de Monipodio. Uan pena grandse, en espeical si se piensa en los cinco millones de paradas y esos cientos de miles de familias desasistidas de cualquier ingreso. La política se ha convertido en un festín impune, es una pena, repito. Creo que protestas comola de hoy deben repetirse sin contemplaciones.

  5. Acabo de leer en El Mundo digital que la cría de águilas imperailes de la Junta ha resultado ser una estafa descubierta por la Guardia Civil. Aoaguen y vámonos.

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