A IU, a Valderas y los suyos, les ha tocado en suerte hacer el trabajo sucio al PSOE, a Griñán: trampear la comisión de los ERE, encubrir el mangazo de Invercaria o defender en público el absurdo de que no cumplir el déficit comprometido carece de importancia, dado que hay otros caminos para poner las cuentas en orden. No dice Valderas, claro está, cuáles son esas otras formas, sino que se limita a repetir los tópicos de la bondad de la Izquierda frente a la intrínseca perversidad de la Derecha, aparte de repetir hasta
el hartazgo el solecismo ése de “poner en valor” esto y lo otro. Al PSOE le viene de perlas ese muecín ignaro que dice en voz alta lo que sus dirigentes no quieren decir por no quedar fuera de juego. El trabajo sucio: qué menos que recompensar al empleador que los ha montado en burra.

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