En plena Semana Santa corre por Europa un informe de la OCDE sobre el trabajo negro y la economía sumergida que pone los pelos de punta porque evidencia la magnitud de un problema que contribuye a apuntalar este sistema podrido más de lo que se cree. No tienen más que echar una ojeada a los datos. Para empezar, se constata que, en cosa de 10 años, dos tercios de la población activa del planeta trabajará en ese mercado secreto y ajeno a cualquier regulación, un mercado en el que la fuerza de trabajo intercambia su esfuerzo sin contrato ni prestaciones que valgan, y en el que hoy mismo trabajan ya 1800 millones de criaturas, evidenciando que el funcionamiento del actual sistema de producción/explotación depende bastante más de la informalidad (creo que los ‘neo’ llaman a eso “desregulación”) que de la norma. Un cuarto de esas poblaciones en los países en transición, la mitad de ellas en América latina o África del Norte, dos tercios en el sur del continente asiático y, en fin, nada menos que tres cuartos en el infierno subsahariano, han de buscarse el pan de cada día en ese antro calamitoso dentro del que, no está de más recrodarlo, 1.200 millones malvive con un par de dólares al día. ¿No decía la ONU que la pobreza se vería reducida en 2015 –pasado mañana como quien dice— a la mitad de su volumen actual? Pues ya pueden ir corrigiendo previsiones y enterándose de que este traslúcido Sistema funciona sólo sobre esos temibles cimientos de injusticia y de ilegalidad consentida. Y una conclusión obvia: que tanto salarios como rentas son menores en los países más pobres, con lo que se cierra el círculo maldito de la perversión del tinglado.

 

Justo cuando leo el desolador informe escucho decir en España que para tener una idea cabal de nuestra renta sería imprescindible incluir en ella las obtenidas por este negro sector y, ya puestos, las pingües que producen los narcos y el contrabando, una consideración tan evidente como desmoralizadora y que parece sugerirnos la impropiedad q ue supone considerar los avatares de la crisis que nos abruma teniendo a mano sólo la estadística oficial. ¿No sería mejor pensar que la mera supervivencia de nuestro modelo económico implica la existencia de esa crisis estructural que obliga a la inmensa mayoría a buscarse el pan cada mañana sin más condiciones ni derechos que los propios de la selva del egoísmo primordial? El trabajo negro avanza imparable al margen de la crisis y pro encima de ella. Casi podría decirse, en cierto sentido, que a él incumbe mantener viva la pobreza mientras se resuelve ese pleito de ricos que es la crisis.

16 Comentarios

  1. Otro comentario decente, valiente, tomando partido por una causa probablemente perdida hoy por hoy. No quiero que se me pade otro día sin hacer acto de presencia pues parece que la SS ha asoladom el casino.

  2. No, Pater, ésta vez no ha sido la SS sino la religión que nos abruma que es precisamente la suya. Disculpe.

    Con todo respeto y sin quitar una coma, quiero recordarle a don ja que el día que dieron los quebrados pasó algo que le excusó de ir a clase.

    Creo, como Vd. que el trabajo en negro es un puntal de la economía que ningún gobierno se atreve a saltarse. Así nos va. Estos días, los nuevos ministros se reúnen para tomar café y para que parezca que hacen algo mientras que nosotros, supuestamente nos chupamos el dedo. ¡¡¡INOCENTES!!! ¿Quiénes…? Nosotros.

  3. Eh, mi don Eli, que mi don Rvdo cuando escribe SS, se refiere a esa SSanta que Vd identifica (?) como religión. O yo ya no sé si la que patina es mi neurona y no capto el meollo de ambos vdes dos. ¿En qué SS estaría usté pensando?

    El dinero negro tiene sus hermosos -y casi honestos- hipermercados en los mercadillos de todas las grandes ciudades, con la aquiescencia y bendición de nuestras autoridades municipales. Visito más de uno donde se encuentran camisas polo del lagarto a lo que se sea capaz de regatear, con quesos de dvd’s que no pagan canon o con que el que te vende la pequeña narguila, te suministra costo de primera y el cambalache de bicis o cualquier otro objeto robado salta a la vista. Me paré hace poco en una modesta mesa donde ofrecían programas informáticos de 400 euros por 5 y había oberbúquin de mesas con copias de películas de estreno a uán iuro. No sé cuánta viruta se mueve al día en una kabila de esas, pero lo cierto es que el día que haya un centenar de intoxicados -los puestos de paella, pinchitos, albondigones especiados y similares inundaban fuertemente el aire con sus olores, sin envidiar en nada a la Jamaa el Fna- quienes ustedes y yo sabemos se llevarán las manos a la cabeza y se harán cruces proemtiendo vigilancia y control.

    El sistema, el nuestro, el occidental al que llaman civilizado, vive feliz haciendo la vista gorda a sus arrabales ilegales, a todos, que le hacen de colchón y hasta de teta nutricia, cómo va ni a toserles.

  4. Poca concurrencia hoy, y poca seriedad para tratar un tema tan emocionante como el que nos porpone jagm en su columna. La cifras que da son tremendas y el asunto, en el fondo, como para pensárselo despacio. Especial interés tiene, para mí, la relaicón entre econ. sumergida y crisis, algo en lo que no había pensado, pero que resulta, a la vista de lo dicho, bien preocupante.

  5. La guasita de don Griyo se pssa proque seguramente don ja cuando habla de cuartos, tercios y mitades NO VA SUMANDO, porque no se refieren a un todo, sino a las cifras de cada país: 2/3 de este, 3/4 del otro… Me disgusta que un asunto tan interesante se nos vaya de las manos, y a mí la primera.

  6. Peero bueno, mes amis, que esto mientras no se demuestre lo contrario es una tertulia, donde siempre hay alguien que dice gansadas. Por supuesto, menda es la anátida más ordinaria. Frívola y superficial que es una.

    No sé si hay una perversa (?) inclinación a convertirlo en cátedra con profundas inmersiones filosóficas donde exponemos nuestras agudas cogitaciones y amplios conocimientos y reflexiones acerca de lo divino, lo humano y lo mediopensionista.

    Difícil tantas veces añadir ni un perejil a lo que el Anfitrión expone con seriedad y amplia documentación.

  7. Me temo que si se quita alguna vez ese mercado negro se viene abajo el tinglado entero del capitalismo. No digo más.

  8. Aunque algo he viajado, mis estancias no han pasado de ser poco más que vacaciones veraniegas. Pregunto a los que viven fuera, ¿es cierto que la gente del norte suele ser respetuosa con los deberes al fisco? No me refiero sólo a los impuestos sobre la renta, me refiero al detalle pequeño de las facturas por pequeñas reparaciones, pequeñas compras, etc. ¿Se ausenta el notario unos minutos en la sal ade al lado antes de pasar a la firma de la compraventa?

    Me gustaría saber ese tipo de detallitos como complemento a lo expuesto por JAGM en su brillante artículo, mayormente para confirmarme un barrunto que tengo sobre la honestidad y la prosperidad en sociedades con mentes más puritanas. Igual resulta que los tengo puestos en un pedestal y luego en todos lados cuecen habas.
    Saludos.

  9. Rápido y a vuela pluma en esta breve paradiña por el Casi.
    Está claro que quien tuvo retuvo y queda poco que decir a la magnífica radiografía que ha hecho nuestro Anfi (leshes como apasiona Vuecencia a veces) de esta comedia de lo inevitable que nos subsume. Poco le importa al Sistema lavar sus trapos sucios si una vez captados por él toda la vida del ser humano se convierte en el traslado al proyecto de un solo credo y la clave de su sustento: la inmanencia del poder adquisitivo.

    Adiós, que tengo llego tarde como el conejo de Alicia (oooig), muá a todos.

    (Se me olvida, la idea es de un Morfeo teutón llamado Peter Sloterdijk, que lo dice mucho mejor que este bestia).

  10. Al amigo Rafa: algo más de seridad hay en los países serios, algo menos en los menos serios todavía, no sé si me explico. La diferencia está quizá en la sanción que aguarda al defraudador en España y en países “serios”. Recuerde lo que le ocurrió al supergánter sifilítico de la “Cara cortada”.

  11. Si no conociera el buen hacer habitual del autor, me costaría aceptar esas cifras realmente criminales. Y digo criminales porque no se trata de comtemplarlas firmente, desde la estadística, sinod e entender que son la expresión de una tragedia que vive esa “inmensa mayoría” a la que tanto le gusta referirse a jagm.

  12. Una pena, la genmte debería enterarse de estas cosas. En días como el de hoy se entiende mejor la necesidad de ilustrar a la opinión pública sacándola de su agujero de ignorancia.

  13. A nivel macro no lo creo. Quizá a nivel micro se puede conseguir algo de decencia pero con mucha fatiguita.

  14. Pero naturalmente!
    Por Dios reparen vuestras Marcedes cómo eran las cosas hace 30 años en Francia o en España. Quién declaraba nada? y para qué? Lo importante para la mayoria es comer. Lo demas es superfluo! ya si todos pudieran comer , vestirse y tener un techo decente ya sería mucho. En toda sociedad las ventajas de los unos las pagan a menudo las penas de los otros. No hay ninguna justicia en el reparto de riquezas actual, por más que digan lo contrario.

    Doña Epi lleva toda la razón: sino nadie va a escribir más nada porqué qué le vamos a añadir a lo que dice don José António?
    Besos a todos.

  15. antiguamente los fuertes se aprovechaban de los debiles , luego los blancos de los negros, ahora los ricos de los pobres, cambia el collar pero el perro sigue siendo el mismo . un saludo Don Jose Antonio

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