Los estrategas electorales parecen decididos a concentrar sus esfuerzos en el enfrentamiento directo de los grandes candidatos para proporcionar a los electores elementos de juicio directos y teóricamente no “mediatizados”. Se trata de una moda que nos viene de las democracias avanzadas, en especial de la americana, y que, en cierto modo, pudiera tener su origen en la conciencia fósil de los viejos desafíos reales que la propaganda monarquista cuenta que tenían lugar en la Edad Media, sobre todo en la Alta, aunque los historiadores actuales, desde Marc Bloch a Georges Duby, no vean en ellos más que explicable sueño de unas poblaciones castigadas a las que laidea de que quienes decidían los conflictos debían ser quienes los dirimieran, les resultaba de los más aceptable. Hubo retos reales, desde luego, como el que lanzó Carlos de Anjou a Pedro II de Aragón (y cuya circunstancia resulta tan divertida como la leyenda de ‘Robin Hood’) o el que Carlos V, ante las mismas barbas del papa, dirigió a Francisco I, quizá porque el Emperador era todavía un ‘caballero”, es decir, alguien perteneciente al ámbito mental y moral de la cultura caballeresca, de origen artúrico pero adoptada en todo el mundo señorial-feudal como una segunda religión. Todavía Guillermo el Mariscal podía desafiar –¡a sus 73 añitos!– al mismísimo Felipe Augusto o vencer en batalla al futuro Luis VIII, pero el propio Duby, su delicioso biógrafo, es consciente de que “el buen tiempo” de Lancelot y la Mesa Redonda había pasado tan definitivamente como Cervantes se encargará de probar en su caricatura. No está mal, en resumidas cuentas, esta vuelta a la denostada Edad Media, desarmados ya los paladines salvo de la palabra para su incruento rompimiento de lanzas verbales. Otra cosa es que creamos ahora, como en su día creyeron hidalgos y pecheros, que la justa será, pues eso, justa, olvidando la inevitable “mediatización” del encuentro que está poniendo en evidencia el propio forcejeo de los organizadores a la hora de montar el palenque y disponer las reglas.
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Por supuesto, que si era una ingenuidad no poco bárbara confiar la solución del pleito al mandoble más certero, nuestros modernos torneos televisivos conllevan una alta dosis de riesgo crítico al depender, en grandísima medida, de efectos tan insustanciales como la capacidad de empatía de los contendientes. Nunca sabremos, por ejemplo, si el ojo tuerto de Solbes –al que se refirió chistoso en un mitin su propio presidente– benefició o perjudicó a su imagen, pero es evidente que sí que lo ayudó una destreza dialéctica derivada de la experiencia que, en absoluto, equivale a superioridad técnica, pero que funciona como supremo lubricante en ese psiquismo colectivo cuyos mecanismos son más caprichosos que la mar. No tengo duda alguna sobre la conveniencia de estas justas televisadas pero me inquieta la idea de que la asamblea ateniense condenara fatalmente a Sócrates el feo frente al apuesto Alcibíades, es decir, de que, al final, esta “democracia televisiva” en la que estamos degenerando, consiguiera manejar el régimen representativo a título facial, esto es, menos en atención al efecto de las razones y argumentos de los contendientes que a la atracción instintiva de sus cejas o sus barbas. Los viejos paladines se cubrían la cara con sus celadas antes de agarrar el lanzón y embrazar la adarga, los actuales recurren al maquillaje para disimular sus cicatrices o subrayarlas, según disponga el guión, tan atentos o más a su ‘imagen’ que a su ‘idea’, mucho más empeñados en seducir que en convencer. Hoy los adalides no se inspiran en el ‘Amadis’, la “Biblia galante” todavía en tiempos del Emperador, sino que escudriñan los sondeos en busca de un pronóstico. Merlín ha aprendido estadística y Morgana luce sus habilidades en la “isla de los famosos”. Lo probable es que, en el futuro, la inmensa mayoría deberá limitarse a aplaudir cuando lo diga el regidor.

19 Comentarios

  1. 10:28
    “en el futuro, la inmensa mayoría deberá limitarse a aplaudir cuando lo diga el regidor.”
    Sí, Maestro, eso ya ocurre en los mítines y en el congreso.
    Como prometí anoche, he “visionado” sin voz trozos del debate y observo, frente a los ojos espantados de Rajoy, la cara inocente de ZP. Pasando a cámara lenta, en la cara de ZP se observa alternativamente candor y malignidad. No me tachen de masoca porque solo he dedicado quince minutos al asunto.

    En cuanto al duelo de los maquilladores, a que alude ja, me quedo en la duda de si la mancha rojiza que ZP ostenta sobre la ceja contiene un mensaje subliminal que lo acerca al común de los mortales o es un eccema que se ha resistido al disimulo.

    La verdad es que todo esto me importa un pito y hoy tenía ganas de relajarme un poco.

  2. ¿Es que vamos a participar de una gemelaridad hasta ahora desconocida, mi don Griyo? Una servidora anoche estaba intentando terminar una novela negra con gran carga psicológica -analítica, más bien- y me daba pereza ponerme a oir ‘lo mismo, pero con un poquito más de fotoshop’, o como se diga en lenguaje catódico, huy, perdón tefetetiano.

    Me apliqué a la pantallita, sigo teniendo un 14″ de tubo, y a los diez minutos estaba aburrida como una bivalva. (Huy, perdón otra vez a mis militantes del feminismo cobrante). Así que recuperé mi novelita y bajé del todo el volumen del electrodoméstico. De vez en cuando levantaba la vista y con permiso de mi doña Flora Davis, observaba la expresión corporal y el floreo gestual de los cómicos, digo, de los actores, bueno, como se diga. Torpe mi área verbal hoy.

    En un momento dado, uno y otro ‘muítos’ mostraban papelillos con diagramas. Uno los traía en puñado y el otro agavillados en un archivador barato (los audis superblindados eran de lo más caro. Y nueeeveecitos). Como mi profe de estadística ya me enseñó truquillos hace tiempo, tanto tiempo, ay, me dí cuenta de que algunos de aquellos colorines eran crestas de las barras. Me permito explicarles el trile, con disculpas para quienes lo conozcan: Si una barra indica el 76,8%, otra el 76,3%, otra el 76,1% y otra el 75,9%, y las plantamos completas parecen casi exactamente iguales. Pero si mostramos solo las crestas, cortando en el 75,5%, por ejemplo, lo que aparecen son unas diferencias muy notables, con solo esas décimas.

    Como no me gusta que me tomen por tonto, les levanté el dedito a ambos tres, incluido el del bigotillo que iba de madre abadesa y cambié de canal. Mi pareja lo agradeció con un ronroneo casi imperceptible. Menos mal que mi oido bueno es el que cae de su lado.

    Por curiosidad, a eso de las doce puse un ratito el loro, haciendo zapping o como se llame eso de darle al botoncito de las presintonías. Todos habían ganado, según el dueño de qué loro. Je, je, me dije. Quien ha ganado he sido yo que he llegado al punto final de la novela. Por cierto, que la resolución de la trama fue decepcionante.

  3. Hay realidades no encuestables porque no admiten una muestra neutral. Este es un caso: haga lo que haga el encuestador, los nacionalistas, los izquierdistas y mucho francotirador nunca se decantará a favior de Rajoy quien, en cambio, no tiene ningún sector que pueda beneficiarle disparando contra el otro. Lo lógico es considerar que el resultado de A3, por ejemplo, refleja, en realidad, un empate, es decir, un resultado parecido al previsto en la intención de voto…+ los citados antipeperos. De nada.

  4. El sistema me ha borrado un comentario en elque explicaba por qué el resultado del debate habiíasido en realidad un empeta. No tengo ganas de pelearme con este servidor tan lentísimo.

  5. Preciosa sugerencia: se sustituye el debate social por el privado, la búsqueda y formación del criterio colectivo por láporfía de los jefes. Como enelpalenque medieval…^, precioso recuerdo y estupenda desmitificación.

  6. Muy bonito y además dice entre líneas muchas cosas interesantes sobre cómo se estádgenerando esta democracia en la que cada evz somos más figurantes en lugar de actores.

  7. Comentariop en clase, alumnos “alucinando en colores” con la historieta de los reyes luchadores, la jefa de estudios (mosca aunque lo disimule con lo de anoche) echando las muelas. Jefe, ésta es una de las ocurrencias más estupendas que ha tenido en lo que va de año.

  8. Como siempre el dato justo, el dedo en la llaga.Me asombra a veces su talento para “utilizar” la Historia, maestra dela vida, al menos para usted y para mí, el gusto con que elige los ejemplos y pinta las escenas. Esta de hoy, con sus torneos y todo, ha sido de lo más eficaz. Y encima a ver quién le niega la razón en la crítica política a que la aplica.

  9. Debería habernos ilustradops con la historia de ese rey del que habla.No sabe lo bien que nos vienen estos ejempolos y estas consideraciones a los que btenemos que averiguárnosla diariamente paraque la basca no se duerma en los bancos (en el mejor de los casos).

  10. Muy interesante la idea de la columna: los aparatos tratan de sustituir el debate público por una forma de “tertulia”, sobre el modelo radiofónico habitual (del que jagm sabe un rato). A mí me da la impresión, de todas formas, de que el debate de anoche fue bastante iluminador.No tiene más que ver el nerviosismo latente bajo laconsigna de victoria que campa hoy entre los sociatas.

  11. Acabo deleer enm EM de Huelva la presentación que hace jagm de la exministra de Medio Ambiente Elvira Rodríguez, que esta tarde hablará en las Charlas que él organiza. Por favor, enviéla alblog, don ja, no tiene sentido escamotearnos una pieza tan estupenda.

  12. Me quito el gorro, como tantas veces, querido.

    Fuera de contexto, o dentro, si se prefiere: no sepierdan el durísimo comentario que hace BELMONTE contestando a una de las mayores imprudencias de Chaves. No se lo pierda, insisto.

  13. Me uno a la petición de mi don Estu (Mi Güerva tiene…). Mi doña Elvira es una mujer de inteligencia podesrosa y humanidad desbordante en todos los sentidos. Lástima que estas joyas de la derecha estén tan ocultas mientras soportamos acebosos y zaplánicos, amén del anátido melenita impenitente.

    Apostillando el Belmonte que ya había leído. Respetabilísimo el coronel Chaves. Pero su hijo se cisca en su memoria al renegar de los chuscos cuarteleros con que biencomió en la infancia y juventud. Si er Guerra se apropiaba de la memoria sevillana, diciendo que ‘casi descubreel crimen de las estanqueras’ él solito, ocultando que papá Guerra fabricaba armamento para el denostado ejército vencedor, tío Chavito no puede presumir de que le faltara pan blanco cuando el personal comía boniatos, bebía café de garbanzos tostaos y se intoxicaba con refritos de bulbos silvestres parecidos a las cebollas. Como los pimientos de Padrón, algunos eran comestibles y muchos no.

    Sólo falta que el Zîrcûn se invente otro abuelito muriendo de frío en Teruel durante las navidades del 37 o de partisano en Sisak internacionalizando su propio conflicto neuronal.

  14. Jefe, ¿cuándo cumple el contrato de andalunet? Me uno al coro de plañideras del sistema. Si no escribo previamente en word, se come muchas vecs los calcetines.

  15. Me gustaría ver a nuestros políticos no ya con la lanza y la rodaja sino simplemente vestidos con kimono sobre un tatami a ver quien era más valiente y peleaba más limpio. ¿A qué seria divertido?
    Yo no vi el debate, naturlich, pero según lo que he leido ganaron los dos, según lo que leía. Total, pá qué?

  16. Fuera totalmente de contexto.

    ¿No hay equivalente para “trackback” o para “web” en castellano? Estoy harta de leer esas dos palabras cada vez que me conecto es decir por lo menos una vez al día.

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