El milagro de la multiplicación de los topos trae en vilo a medio mundo y, ciertamente, no es para menos. Cálculos nada pesimistas, a juicio de los expertos, cifran en cerca de muchos millón el número de esas criaturas que estarían socavando los viejos reinos, dando buena cuenta de sus raíces suculentas, y en no menos de medio millón de hectáreas las afectadas por la sigilosa invasión que lastima ya a doscientos pueblos. Ante la perspectiva de perder la cosecha, un ejército de viticultores anda movilizado con una prolija máquina de guerra que incluye desde el agua al ultrasonido, tubos-trampa o artilugios ruidosos, pasando por palos y escopetas, más todo un muestrario exterminador en el que figuran el gasóleo, la naftalina, el carburo o el alcanfor, y finalmente, el recurso a rozas y petardos con que ahuyentar la plaga. Nada tan camusiano se había visto hace mucho en los campos de Mío Cid para desolación del paisanaje que intuye oscuramente la sugestión de la plaga mientras el ecologismo más arriscado, además de descartar el uso defensivo de venenos y redes eléctricas, reclama paciencia confiando en que el frío del invierno dé al traste con esa prolífica nación que se reproduce en camadas de diez cada veinte días, lo que, calculando como el buen cubero, arroja un balance de trece mil descendientes anuales por pareja. Me he acordado que el año que viene será, en el calendario chino, el consagrado a la rata, prima segunda de este inesperado azote al que, desde luego, conviene mejor que a aquella, si cabe, las cualidades de fertilidad y propensión al despilafarro que le atribuyen en Oriente. Y también de que el topo fue una bestia respetada por el griego clásico –Asclepio (Esculapio) topo habría sido en un principio– que, inspirado por la imagen de su existencia subterránea, llegó a ver en él al auténtico psicopompo que guiaría las almas extraviadas por el laberinto final y, en esa medida, al gran sanador no sólo del cuerpo sino también del alma. Anden, váyanle con ese chasco a los labriegos que ven venirse abajo sus viñas y arruinarse sus patatales, a ver qué opinan de las viejas mitologías.

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La imagen de esos campos desolados está dando la vuelta al mundo sin dejar de plantear la cuestión de cómo ha sido posible que nadie previniera un riesgo semejante a pesar de que, según parece, quienes saben del rollo no lo descartaban, antes bien, lo venían avisando desde hace años. Pero es el contraste de esa misma imagen con la que tenemos en mente del mundo actual lo que vuelve inaceptable la idea de una derrota humana en esta oscura batalla librada en toda la línea por ese ejército primordial frente al que ni siquiera sabe qué hacer, a juzgar por el batiburrillo de las providencias adoptadas, esta especie nuestra, presuntamente sabia, que señorea el mundo. Las benditas lluvias de la otoñada y un invierno clemente prometen, además, una nueva explosión demográfica para la primavera próxima, cábala que, de ser cierta, cobraría, sin duda, esos tonos apocalípticos que a los “verdes” les están viniendo como anillo al dedo para rebotar el tema desde las gazaperas hasta la capa de ozono y cargar, ahora con argumentos tan sombríos como fuertes, contra el fortín en el que crece seguro el cambio climático. Si no fuera por lo que es, la verdad es que resulta estupendo el mítico espectáculo de la impotencia del hombre ante la plaga, la silueta del labriego inerme, desconcertado ante la invasión, como arrancado del ‘Éxodo’, agarrando la azada y apretando los dientes, impotente ante la astucia de una Madre Naturaleza que da a unos munífica lo que a otros arrebata, ajena a la desolación e indiferente a la plegaria. Creo que fue Giraudoux, ese apasionado del secreto del cosmos, quien sostuvo que en el mundo no hay nada perfecto aparte de la calamidad. A mí, para qué engañar a nadie, a quien me gustaría escuchar ante este azote es a Miguel Delibes.

23 Comentarios

  1. El venerable don Miguel -87 va a cumplir este otoño- nos dejó la cabal semblanza del tío Ratero y con ello nos dio una de las innumerables lecciones de ecología cuando los sandías de hoy -verdes por fuera, rojos (?) por dentro- no sabían, ni saben, distinguir un quejigo de un chaparro. (No hace mucho me hizo releer ‘La hoja roja’ y entre los libros -no como ôtrô- que puse en mi caja para el verano está ‘Mi vida al aire libre’ que no voy a poder resistir a empezar hoy pues la antología de artículos de Camba en que ando metida puede esperar un día más). No podía haber citado el Anfi a otro autor que más tilín me haya hecho a lo largo de décadas.

    Víboras en ‘La Pata del Caballo’, linces multimillonarios, buitres alimentados a precio de tres tenedores… Pero ¿acaso no saben estos vividores de falsas verdolagas que diariamente desaparecen un puñado de especies del planeta? ¿No hay catalogados -también alguien se llevará su pastizara por ello- ocho o diez caballitos en todo el mar Menor murciano, cuando antes había miles y miles? Por cierto, pare el macho, señoras amazonas de nómina.

    El asunto de los topillos es para poner a la recua de pseudoecologistas castellanos a trabajar de sol a sol, la cintura doblada, a trabajar en el método manual más efectivo, si lo hay, para hacer disminuir esta plaga que ellos han fomentado, pensando en las bestezuelas multíparas, antes que en las miles de familias de familias arruinadas que han conseguido con su ignorancia y su animalismo de guardarropía.

    La capa de ozono, el cambio climático, la biblia en pasta y el kamasutra en alejandrinos. Vale. Pero un volcán que se despereza y eructa puede liberar una fumarola equivalente a los gases de cientos de miles de coches que llevan a los albañiles al tajo a las seis de la mañana. Pretendemos domesticar un planeta que tiene sus propias leyes desde millones de años antes de que el sapiens levantara la frente. Por no hablar de un padre sol que últimamente debe andar de botellona porque gamberrea todo lo que le apetece. ¿También van los sandías a darle consejitos al tío Lorenzo para que no haga olas? A ver si la chica Narbona le pone unos emilios a los jerifaltes de la NASA, a los rusos submarinistas y a los ricachos del turisteo periplanetario para que le digan cuatro cositas al astro rey.

    Ah, y al César lo que es del César. En los anuncios -allá cada cual con su opinión sobre ellos- de ahorro de agua, de cuidadín en la carretera y todo eso porque no solo lo ponen en el cuadrito amarillo sino que lo dicen en voz alta: ‘gobierno de España’. Con un par.

  2. Amigos: La Naturaleza tiene su propia dialéctica.

    En la gran epidemia aviar que invadió Hong Kong, donde millones de aves tuvieron que ser sacrificadas, reunidos los científicos más expertos en epidemiología y no encontrando éstos justificación científica, se convocó una reunión de expertos en los campos de la filosofía de todo el mundo para emitir un juicio.

    Una de las tésis más celebradas fué, que por una defensa “instintiva” de la especie aviar y como repulsa a la forma de enjaular a las aves para su cría, éstas se autoinmolaban como protesta.
    Se han cambiado el tamaño de las jaulas entre otras medidas, para su explotación un poco menos inhumana.

    Hasta que dentro de unos años comience otra sublevación.

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    “En pleno uso de mis facultades marcho porque quiero acabar mis días en la soledad y el silencio”, si me queréis hacer feliz no me busquéis.
    Si alguien me encuentra le ruego que, esté yo como esté, no quiera él perturbar mi soledad y mi silencio”. Gracias.

    Acto de soberanía 6 de Agosto de 2.007.
    ” He vivido esclavo setenta y cinco años en unos Países Catalanes ocupados por España, por Francia (y por Italia) desde hace siglos”.

    He vivido luchando contra esta esclavitud todos los años de mi vida adulta. Una nación esclava, como un individuo esclavo, es una vergüenza de la humanidad y del universo.
    Pero una nación nunca será libre si sus hijos no quieren arriesgar su vida en su libertad y defensa. Amigos, aceptadme este final absoluto victorioso de mi contienda, para contraponer la cobardía de nuestros líderes, masificadores del pueblo”.

    “Hoy mi nación acontece soberana absoluta en mí. Ellos han perdido un esclavo. Ella es algo más libre, porque yo soy en vosotros, amigos! “.

  3. ¿Sabe alguien por qué y cómo se han multiplicado los topillos?
    Gracias por esta evocación de Miguel Delibes cuyos textos tanto me emocionan.
    Quien no nos vendría mal tampoco sería el flautista de Hamelin.

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    Ayer me volví a mi Charente, y cuando aterricé con 2 horas de retraso en Burdeos estaba lloviendo.¡Qué tierra esta!

  4. He aquí un “apagón” del que Mandalena no es culpable, ¿Qué pasa hoy, querido ja? Mucha razón llevan todos, aunque me toque discrepar respetuosamente del Abate en su manera de ver el caso Xirinacs. Dios le bendiga, buen hombre, que yan van quedando pocos ingenuos en esta vida.

  5. Pocas “proyecciones” freudianas he escuchado en mi vida como esa de que las aves de Hong Kong se “suicidaron” como “protesta” por la estrechez de sus jaulas. Vamos, Abate, lea y aprenda todavía más de lo que ha aprendido en esta vida, pero no se deje arrastrar por la fantasía.

  6. Comparto el estupor de gm. ¿Cómo no fue prevenida esa plaga, es que una cosa así puede ocurrir de un día para otro sorprendiendo a todos? No me creo que no existan antecedentes y que esta invasión haya surgido como por encanto, sino más bien que todos tapan la parte de desidia que les corresponde, los labriegos la suya, la suya las Administraciones. Como doña Sicard me extraña que el jefe no haya mentado al flautista de Hamelin pero, en fin, como se refiere a Camus supongo que es que no estaba para bromas.

  7. En el artículo dice el jefe que hay 750 millones de topillos, lo que me hace suponer que esta columna contiene en el comienzo una errata de elaboración. ¿No son muchas ratas ésas? ¿Y cómo se cuentan 750 millones de lo , lo sabe alguien en el blog?

  8. Joé, jefe, en qué berengenales nos mete y hace pensar. Pone los pelos de punta el acontecimiento pero, como parece que el doctor Pangloss, tengo mis dudas sobre el número de invasores y sobre sus causas. Los agricultores han conseguido que el urbanita desconfíe de sus quejas, por lo general exageradas, aunque no niego que esos sufridos azacanes soportan situaciones muy difíciles.

  9. No doy crédito a lo del “suicidio” de las aves hogkongnesas, señor Abate, y me figuro que el resto de blogueros comparte mi estupor. Se supera usted día a día, pero hoy est´ça sembrado. Realmente escuchar a Ortiz decir que lo mejor que le ha ocurrido a Venezuela es Chávez es como escuchar a un padre decir que menos mal que el nene tiene una tuberculosis y no un cáncer.

  10. Creo que la culpa de las extravagancias del Abate la tiene ustedes por hacerle caso, aunque pienso que tal vez esta temporada se deban sus excesos al deseo de distraernos sobre la que está cayendo en Barcelona bajo´el gobierno de sus amigos (IU/ERC). Lo de la jaula, en última instancia, es genial por lo peregrino. Por estas cosas acabo creyendo siempre que hemos de vérnosla con un ingenuo y no con un contumaz.

  11. Las plagas son un elemento clave en la psicología colectiva de la Humanidad, un elemento del subconsciente colectivo que se encargan de cebar con dinamita estos y aquellos cada vez que hay el menor motivo. Verán como nada icurre al final en esos campos machadianos, verán como la cosecha de vino es normal. Lo que no garantizo es que el precio de la botella no suba… con la excusa de los topos…

  12. He leído con deleite la columna, pensando para mí algunas de las cosas que acaban luego se han dicho en el blog. Discrepo de Heródoto porque le acontecimiento es real y comprobado, lo que no quiere decir que no suscriba la última rase de su comentario.

  13. Cunetos, jefe, esta gente no busca más que subvenciones. Parece mentira que sean ustedes tan primos para tpcarles las palmas.

  14. Creo que no hemos escuchado (leído) al anfitrión, como suele ocurrir en este rincón libre, y lo lamento porque el artículo de hoy tiene sustancia y guarda mucho bajo la piel de esa prosa siempre cuidada. Duros los juicios últimos que denotan, además, la vigencia de la antigua tensión anticampesina de nuestras sociedades. ¿Por qué esa inquina al labriego, es que el urbanita, como ha dicho alguien antes, no es una caja de trampas, una máquina de lograr ayudas, un lince para aprovecharse del Estado y de la sociedad? Bastante tiene ya el hombre de campo –aunque mucho hayan cambiado las cosas– con vivir en ese segundom plano de la vida que es la ruralidad, ¿no les parece, amigos?

  15. A cualquier cosa le llamaba el pobre Xirinacs “esclavitud” y a cualquier cosa le llama “final absoluto victorioso de mi contienda”. Me parece que entre los comentarios más ponderado que se han escrito está el de jagm, y es una lástima que se aproveche la tragedia de un hombre evidentemente extraviado para hacer ruido. Que diga ese Abate, sin ir más lejos, si considera que su vida de charnego ha sido la de un esclavo y, en caso afirmativo, a quién considera más “amo”, al “invasor” español o a los explotadores indígenas.

  16. Me cuesta creer lo de la invasión de los campos tal como lo refieren los campesinos. Y es curioso que apenas escucho a los expertos opinar sobre el tema. Será que andan todos de vacaciones o puede que la cosa nos ea tan grave como para dejar la playa y volver al despacho.

  17. Hoy publica El Confidencial que el gobierno de ZP ha inyectado las siguientes cantidades de € en las fundaciones siguientes:

    FAES: cercana al PP….3.700.000

    Pablo Iglesias..PsoE…..3.500.000

    Josep Irla i Bosch..ERC. 195.600

    Pero en el sistema financiero durante estos días el BCE ha insuflado más de 100.000 millones de € para apoyar el $ ante la crisis hipotecaria en USA.
    Y el Tesoro Español sacó más de 100 Tn. de oro para comprar bonos de inversión en peligro, durante los meses de Junio-Julio.

    Y mientras los topillos socaban los cimientos de la península.

  18. Pues si, hoy resultan más graciosos los coments de la gente que la columna en si misma.
    Hay campesino y campesino. Por lo general a mi los campesinos me parecen dignos de admiración y respeto, y aunque es verdad que suelen quejarse y nunca parecen contentos, a pesar de todo, llevan una vida dura y muy sacrificada. Sino, no dejarían tantos el campo y se largarían a la ciudad.

  19. 02:49
    Los topillos morirán de éxito, pero antes acabaran con su propio alimento y el nuestro o al menos el de los campesinos danificados.

    ¿Culpables?

    Los cazadores en su persecución implacable, legal e ilegal, de las “alimañas” con las que se niegan a compartir ni una sola de las piezas venatorias.

    Fomento suelta gavilanes y otras rapaces donde no pueden sobrevivir y después bombardea sus territorios con roedores para que puedan alimentarse.

    Y ¿por qué no Doña Magdalena Álvarez? Como apunta sabiamente nuestro Sociata en nómina.
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    A don Gramático le apunto que es más fácil contar (calcular) topillos que linces.
    N. Timbergen, que compartió el premio Nobel con K. Lorenz y K. von Frisch cómo se las ingenian los biólogos para contar (calcular) los pulgones en una plantación de rosales:
    Se hacen conteos en pequeñas superficies distribuidas con la mejor regularidad posible, se saca la media y se extrapola el resultado a toda la superficie en estudio.

    A Vd. y a mí nos da lo mismo que hayan 740 que 760 millones de animalitos y lo que es seguro que al día siguiente del estudio la población habrá aumentado o disminuido.

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