El Gobierno no sabe cuándo iniciaría el proyecto piloto de las balsas de fosfoyesos. ¡Que pase el tiempo, que eso que llevamos ganado!, dirán muchos. Pero vean esa fotografía aérea que circula por ahí y en la que se comprueba que esos depósitos, considerados peligrosísimo por muchos expertos, ocupan un espacio equivalente a la mitad de la capital. Y opinen luego. ¿Cómo será posible a estas alturas, reparar esa agresión medioambiental? El Gobierno no lo sabe, seguramente, pero sobre todo no tiene prisas. Huelva queda lejos y anda en manos del rival. Comprenderán que esos son dos buenos argumentos para los pasotas.

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