¿Cuántas veces han oído ustedes hablar del exceso burocrático y cuántas han escuchado a los políticos prometer (en campaña electoral, se entiende) lo que ellos llaman la “ventanilla única”? Desde mediados de los años 70 se viene prometiendo esa bicoca que alegraría la vida económica liberando a los emprendedores de las trabas que inútilmente los afligen. Y ahí los tienen ya de nuevo con la antigua monserga que, Dios mediante, alguna vez podría dejar de serlo para convertirse en realidad. Es posible que lo que la Administración eche de menos, harta hace tiempo de aficionados, sea a buenos y capaces administradores. La burocracia es un mal necesario que deja de serlo confinada en los límites razonables que todos prometen y ninguno consagra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.