Hombre, me parece una pasada calificar de “lujo asiático” el gasto de la Diputación en su nueva sede y despacho de su presidenta, como se ha hecho desde el PP, pero hay que reconocer, a la vista de la relación de encargos de mobiliario publicada por El Mundo, que se les ha ido la mano sobradamente. No hay manera, por lo visto, de encontrar siquiera de vez en cuando el término medio que en este caso equivaldría a rechazar ese dispendio que habrá de escandalizar a la Andalucía en crisis sin necesidad de meter por medio la metáfora del continente legendario. La Dipu tendría que ser suprimida más que limitada. En un régimen autonómico carece de sentido esa administración antaño ‘periférica’ hoy por completo prescindible pero económicamente prohibitiva.

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