Escuchamos a un juez (magistrado de la Audiencia de Sevilla) denunciar públicamente, desolado, la situación por la que atraviesa su noble profesión. ¡Una vergüenza! Sin tiempo para juzgar, atrapado en una Administración desordenada hasta el absurdo, privado de medios elementales, peor remunerado que un policía municipal…, protesta por la ineficiencia de la gestión de una “Justicia lenta” que, hoy día, es incapaz hasta de cobrar las multas sentenciadas; por la inhibición del poder político; por la indiferencia de la actual ministra de Justicia ante la disparatada circunstancia judicial; por la “denigrante” (sic) situación “de hartazgo y abandono” en que los ropones viven “desde hace quince años”. Vean cómo respira, asfixiado, el “tercer poder”. Una vez más hay que recordar el hallazgo de Jules Renard: “La Justicia es gratuita. Menos mal que no es obligatoria”.

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