Sigue y crece la discusión en torno al cuestionamiento de las Diputaciones Provinciales. Rubalcaba y su entorno matiza pero insiste en su inutilidad decimonónica, el ministro Blanco lo apoya sin condiciones, Griñán las defiende de momento y hace hablar como ventrílocuos ( nunca mejor dicho) a sus segundos y terceros manteniendo aquello de que “sí pero no”. Por su parte Dolores de Cospedal desenfunda su tizona en nombre de los millones de españoles que perjudicaría presuntamente la desaparición de esos organismos caciquiles y Arenas sostiene que esa operación hay que hacerla en el marco de una reforma conjunta de nuestro insostenible sistema administrativo. Cada uno habla de la feria según le va en ella, pero la masa de la gente sólo sabe de las Diputaciones lo que cuestan. Una vez más nuestros políticos no acaban de estar a la altura.

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