Lo de la Junta y los funcionarios merecería un estudio aparte. Sin salir del fin de semana, ahí tienen, por un lado, la denuncia de la propia Cámara de Cuentas sobre las irregularidades, según ella patentes, perpetradas por la fundación Andalucía Emprende en la contratación de su personal; y por otro, la alerta sindical que avisa de que la Junta encarga los cometidos más delicados al “personal amigo” –¡pues vaya novedad!– procedente de la Faffe, una fundación legalmente cerrada hace lo menos siete años. Pero no se preocupen porque no pasará de las denuncias, dado que es en ese tejemaneje donde el “régimen” afirma sus raíces. Tanto, que la primera mencionada se gasta la casi totalidad de su presupuesto en pagar los sueldos a sus legionarios. Como Juan Palomo, ya saben: “yo me lo guiso y yo me lo como”.

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