Supongo que cuando la actual jefa de la leal Oposición, la ex-presidenta Díaz, se queja del “techo de hormigón” que perjudica a las mujeres en el escalafón administrativo, no estará pensando en ella misma, faltaría más, pero es de justicia admitir que ese techo existe. O al menos eso es lo que la propia Cámara de Cuentas, que no es sospechosa, ha permitido divulgar justo en vísperas de la gran reivindicación feminista, a saber, que la Junta nunca cumplió la norma igualitaria establecida por su propia ley, de manera que la discriminación –al menos numérica– sigue viva y coleando en nuestra autonomía. Distinto es predicar de dar trigo, ya se sabe. Ahora que los datos oficiales están en manos ajenas, Díaz debería ponderar sus denuncias por aquello de las piedras en el propio tejado.

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