Las medidas contra la crisis que van adoptando los países europeos van, chispa más o menos, en la misma dirección. No hay muchos comodines en esa baraja liberal y las cartas son las que son, pero lo que sí hay, salvadas las lógicas diferencias nacionales, es una coherencia notable entre las decisiones que van adoptándose. Manuel Lagares las resumía hace poco en nuestras “Charlas” onubenses cifrándolas en una triada muy en consonancia con la referida filosofía continental: hace falta, uno, proteger al sistema financiero (“A mí los accionistas me dan igual, pero los depositarios, no…”, decía, “porque si la Banca se desploma, nos vamos todos a hacer puñetas”); dos, acometer cambios estructurales en los sectores productivos (pasar de la construcción a la obra civil, apostar por el salto en la red eléctrica, en la hidrográfica, volvernos a la revalorizada agricultura); y tres, apoyar el consumo (bajar el IRPF a los sectores más bajos si es preciso cargando sobre los mejor situados, llevar a la gente al mercado). Medidas como la gente, a la vista está, medidas no fáciles, si quieren, pero nimbadas de esa lógica que pregona por adelantado su razón. Claro está que esas medidas no han podido ser aplicadas aquí a tiempo por la razón elemental de que el Gobierno había decidido que aquí no había crisis salvo en la intención de los ‘antipatriotas’, pero otra cosa es el cariz que las cosas van tomando desde que, admitida la aplastante realidad, las minervas que nos pastorean no saben si decidirse, para salvar los muebles, por comprar suelo para beneficiar una nueva especulación, fomentar el turismo de la tercera edad europea en España o improvisar un nuevo plan Prever, esta vez para los vehículos con más de quince años. Hay que comprender que no es fácil revolverse 180 grados de un día para otro, sobre todo si anda uno mal de cintura.

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Es probable que tengamos que ver aún muchas tonterías, pero dudo que superen la maravilla hilarante de ese plan de ahorro energético propuesto por el ministro de Industria: quitarse la corbata para combatir el calor, fijar en 26 grados la temperatura en los centros oficiales sin descartar un decretazo para obligar a los establecimientos públicos, forzar el frenazo a la entrada de las ciudades para ahorrar carburante y, en fin, repartir nada menos que 40 millones de bombillas ecológicas al año entre los hogares españoles. ¿Nos estará tomando el pelo esta cuadrilla, serán así de simplones o solamente harán el papel, en plan listo, imbuidos de un raro espíritu ‘ilustrado’ pero con mucho sifón? Habrá opiniones para todos los gustos, seguro, entre otras cosas porque una buena parte del trabajo nacional anda estabulado en nóminas oficiales, pero estarán de acuerdo conmigo en que esta sarta de sandeces no resisten ni la más ligera comparación con lo que están haciendo por ahí fuera, una diferencia que explica, en parte, nuestra desventaja relativa con la crisis general europea y la española en particular. ¿Cómo se va a controlar ese frenazo ahorrador, quién va a vigilar tantos millones de termostatos, qué será de los corbatistas y, sobre todo, no se habrán dado cuenta de que las bombillas regaladas por el Gobierno, en realidad habremos de pagarlas nosotros con nuestros impuestos? Esta cuadrilla nos toma el pelo, tengo esa sensación cada instante más arraigada, con independencia de que en sus decisiones pueda pesar también el bastinazo de la rotunda negativa inicial o, simplemente, no den para más. Hay un abismo entre don Enrique Fuentes Quintana, el de los Pactos de la Moncloa, y estos prestidigitadores más o menos arbitristas que se sostienen con un pie en la abstención neoliberal y el otro apoyado en una tentación intervencionista de no te menees. ZP ha eliminado con sus purgas incruentas (es un decir) a la anterior generación. Nos vamos a divertir (es otro decir) contemplando como se las avía ahora con sus Sebastianes.

11 Comentarios

  1. Lo peor, estimado José Antonio, es que nos hemos acustumbrado a que este Gobierno nos toem el pelo. No es ya sólo que sus medidas son las propias del profesor Franz de Copenhague, como alguien ha escrito en la prensa, sino que todas y cada una de ellas están pensadas para que las cumpla el ciudadano. La pregunta en tal caso seguirá siendo ¿qué piensa hacer el Gobierno para ahorrar energía? Pues no lo sabemos.
    la Oficina Siniestra, como es conocida la Oficina Económica del Presidente, no sólo nos ha dado sebatianes y taguas, sino que nos va a proporcionar a todos grandes tardes de gloria. Claro que en cualquier otro país democrático, con las cosas que sabemos de estos personajes y su intervención en la vida empresarial española, ya hubiera caido más de un gobierno. Aquí sólo podemos contemplar que nos tomen el pelo mientras los “taguas” siguen haciendo el agosto.

    Saludos

  2. No en vano el profesor mi don Manuel Lagares –ay, aquellos pupitres, bancas le decíamos, que compartimos- fue alumno dilecto y aventajado de mi don EFQuintana, al que acompañó de la ceca a la meca, más a aquella que a esta. Lo que aún no me explico es cómo no fue mejor aprovechado por montoros y ratos, aunque muchos sabemos de su trabajo potente y eficaz, lúcido y sabio, próximo a aquellas administraciones, al margen de focos ostentosos. Sus propuestas son el evangelio mismo.

    A su lado, estos chichirivainas de pacotilla, la expresión de ‘bobos solemnes’ es utilísima para una gavilla de ellos, por tontos del esfínter y por gerundiocampazas engolados que no saben ni rascarse. Si un tipo de estos sale de cuentachistes en una televisioncilla seudomarginal, pues vale, decimos que qué poca gracia tiene el chavo y qué bien estaría en una obra con el pañuelo de cuatro nudos echando paladas en la hormigonera. Pero, oigan, que están jugando con las cosas de comer. Que si son capaces de alumbrar estos ratones, igual se confunden con las cargas del barreno y se va la montaña al guano.

    Si quieren ir de copains con boinas cuadradas, con polacos independentistas, con frentistas de lacón y grelos o con cubanófilos a la violeta, allá ellos, en el pecado llevan la penitencia, que más pronto que tarde les volverá el búmeran a los morros. Pero es que están envidando con nuestros amarracos. La mejor definición del “musolari” como sinónimo de zoquete henchido de fanfarronería, chulería y descaro parece que se hizo expresamente para estos mocitos. Que se vayan al pequeño país y lo practiquen allí con los de la capucha o con sus protectores, una vez que firmen el acuerdo quebequés con la corona, pero mientras anden por los madriles, mejor que se dediquen a ir a una academia de chotis y dejen los puestos delicados a los que entienden del tema.

    No es la primera vez que doy el consejo no solicitado: las cuatro perras que se puedan tener, ¡al calcetín!, antes de que estos grullos nos monten un corralito biona.

  3. No soy quien para opinar sobre la salud económica del reino, pero creo que por todas partes cuecen habas y que por quí, la economía también anda fatal…..y no sé si tiene remedio. El margen de maniobra que tienen es pequeñísimo.
    Lo que he visto es que están de colombinas : lo que daría yo por estar con ustedes!
    De todas formas ,o a pesar de la envidia cochina : ¡un beso a todos!

  4. Es que, mi señora doña Marthe, España está mucho peor que su país, por ejemplo, o eso dicen los contadores de habas oficialmente, por la curcusntancia específica de una economía basada en la construcción (la “burbuja” y todo eso). Adem,ás, sí que hay soluciones: ja repite las de ese profesor, que me parecenb buien sensatas. No, no hay que echar pelillos a la mar porque está en juego la angustia de m uchas familias, y no tengo que decirles que son las de siempre.

  5. De cauerdo totralmente: por muchas tonterías que nos quedenb que oír, no las cataremos más estúpidas que lo de la corbata, el frenazo y las bombillas fluorescentes.

  6. Amén. Me gustaría ppoder contárselo así a mis alumnos. Para que vea, don jagm, que existe el economista humilde…

  7. La crisis pinta peord e lo que imaginaban unos y otros, pero lo que más me obnuvila es la capacidad de estos tíos del Gobierno y su partido para hacer que todo se olvide, incluso la desaforada y agresiva negativa de la crisis que no hace más que tres meses sostenían como única argumentación frente a todos. Por cierto, del silencio de los otros, de los CiU, los IU, los ERC y demás “·musolaris” (¡bravo, doña Passi!), nadie dice nada. ¡¡¡Ni siquiera nuestro JA!!!

  8. Don ja, ¿sabe usted, si es que lo sabe, qué puiede pasar en este país cuando la gente no alcance a pagar su hipoteca ni a ir a diario a la plaza, cuando haya que recortar gastos “sublimatorios” y se llegue por debajo del nivel de los imprescindibles…, lo sabe? Si es así desoiga a quienes le piden literatura y, por favor, no deje de ofrecernos motivos de reflexión tan interesantes como los de hoy.

  9. 21:17
    A la cuadrilla se le olvidó decir que los antipatriotas que han espantado de una sola vez a los inversionista, los empresarios y los consumidores.

  10. Mi don Prof no se obnubi-
    Y toque bien el tecla-
    Porque se le ha resbala-
    La uve por be en el tri- .

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