Como si todos nos hubiéramos olvidado de que la mayoría ha sostenido todo el tiempo que la reforma estatutaria en Andalucía era un truco de Chaves para encubrir el estropicio catalán, ahí tienen las cábalas y malabares de unos y otros, atrapados todos en la trampa dispuesta por Chaves: o te subes al carro o estarías donde estaba la UCD y Martín Villa hace tantos años. Falso debate, falsas solciones, por más que se disfracen de sesudas, en las que el PP va cediendo terreno –a rastras de la “estrategia valenciana” de su partido—ya veremos hasta donde. Porque si, finalmente, tragan con conceptos chuflas como ése de la “realidad nacional” o hacen como que e se olvidan de la llamada “deuda histórica”, van a quedar por los suelos todos y cada uno. Menos Chaves, que se habrá llevado el gato al agua, IU domesticada por sus números rojos, el PA al pairo y a merced de la corriente, y el PP atrapado en sus complejos históricos. Pocos camelos han sido tan hábilmente transformados como estos borradores inventados. Los ciudadanos deberían ver la bolita bajo el cubilete del trilero. 

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