Algo de verdad debe de haber en el aviso evangélico de que nadie es profeta en su tierra. Ahí tienen el caso del rehabilitado Diego Valderas, coordinador de IU y diputado a la tercera, que no puede con la asamblea de su propio pueblo, Bollullos, partidario él de mantener al PSOE contra viento y marea en el poder local, y empeñada la militancia en pactar con el PP una alternativa distinta, hasta el punto de desoír la desautorización partidista y seguir en el empeño. Seguramente esa asamblea se ha mirado en el espejo valverdeño y se ha visto fagocitada por el pez grande como le ocurriera a la de este pueblo cuando se entregó al PSOE por un plato de lentejas. Mala cosa, una agrupación rebelde, peor si es en la patria chica. Pero Valderas es un profesional pragmático y va a lo que va. Habrá que recordarlo si en Bollullos se acaba repitiendo la historia de Valverde.

1 Comentario

  1. A valderas su pueblo se le ha quedado chico. Nunca se conformará con volver a ser alcalde quien ha sido el presidente más basto del parlamentillo andaluz. Solo le queda andar como un zombi por las Cinco llagas buscando con un candil quien le busque un apañito vitalicio.

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