Vuelve periódicamente el negocio de la muñeca inflable, del maniquí plástico para uso y disfrute sexual del varón solitario, más bien del solipsista vocacional que no soporta a la mujer ni puede prescindir de ella: ni contigo ni sin ti, como en el fandango. Parece que el origen del artilugio se remonta a las marinas antiguas, en las que prototipos de trapo cumplían el papel aliviador que inspiró a los japoneses las silenciosas hetairas de compañía para las tripulaciones de los primeros submarinos, ahora recuperadas por la industria con avances entonces inimaginables a precios exorbitantes o razonables, según se mire: hembras inertes que, sin embargo, respiran, se menean o se humectan, odaliscas de vinilo, látex o silicona capaces de responder a estímulos sensoriales provocados por la voz del amante, hábiles para fingir los climax más agitados o para succionar hábilmente, practicables a través de un higiénico repuesto de vaginas, total, la locura. En los últimos años las “sexual dolls” se han adueñado del “sex shop” hasta convertirse en un subsector emergente de una industria del juguete que dispone, como es natural, de considerable apoyo financiero para la investigación de novedades y mejoras, entre las que ya son realidad el relleno de agua que permite la graduación de la temperatura o la elección del vello púbico (“natural o cavado, lacio o enrulado, rubio o morocho”, ofrece la propaganda argentina) así como el mecanismo del beso. La historia imaginada por Berlanga en “Tamaño natural” –la muñeca que acababa derrotando a la esposa del fetichista– va a resultar no sólo cierta sino corriente en este mundo majareta que viola bebés ante la “web cam” o trafica con toneladas de pornografía infantil. Es el viejo sueño de la esclava sexual, de la hembra absoluta precisamente por su objetalización perfecta, el recurso del varón medroso que busca en la mujer muda la garantía de su imaginaria dictadura. Los japos andan promocionando modelos adolescentes y hasta impúberes, ansiadas ninfas alcanzables al fin, al precio de seis mil dólares. La transgresión sin pecado ni delito, el simulacro del crimen o, simplemente, el mito de la autosuficiencia asistida. El Apocalipsis va a resultar obsoleto a este paso.

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Las actuales ofertas incluyen fantasías tales como reproducir las imágenes de mujeres famosas. La de Pamela Andersen o la de Paris Milton, por ejemplo, están de moda, pero recuerdo que hubo un tiempo en que la pepona practicable preferida del mercadillo americano fue la mujer de Nixon, háganse cargo de lo que se cuece en la duramadre averiada. Un tecnólogo alemán dice que prepara un modelo con capacidad para aumentar su temperatura mientras dura la fiesta pero manteniendo los pies fríos que es lo femenino chipén, mientras un servicio de postventa se compromete en Internet a hacerse cargo, cuando llegue la hora fatal, del enterramiento de la amada artificial junto a su dueño y señor. Nunca llegó tan lejos el proyecto inmemorial de silenciar a la hembra, de someterla sumisa al deseo sin el contrapeso de su libertad, de anularla en la función única del ser complaciente. Es decir, nunca estuvo tan a la vista la miseria del instinto macho una vez quintaesenciado, despojado drásticamente de todo vestigio romántico, deshumanizado hasta la ignominia en el culto cobardón al fetiche pasivo de la mujer perfecta. Porque la muñeca no es sólo un sustitutivo sino una superación imposible pero intentada: la muñeca no es la mujer sino su representación, ha explicado Gabriel Albiac rondando la ‘Copelia’ de Hoffmann o la ‘Olimpia’ de Villiers, la mujer es la ausente. Pienso asqueado en la degradación del mito, en la escena inolvidable (Ovidio, Met. lib.X) en que Afrodita da vida a ‘Galatea’ la estatua amada por el rey misógino. Y veo que no hay color. En el amor de la androide culmina el fracaso viril. El fetichismo de la independencia deviene insensiblemente en pura necrofilia.

18 Comentarios

  1. Creo que se trata del mito de Pigmalión en Ovidio, Met. X 280-295:
    “Cuando regresó, Pigmalión fue a buscar la estatua
    de su amada y, reclinándose sobre el lecho, la besó: le pareció
    que estaba templada; acercó de nuevo sus labios, palpó también
    su pecho con las manos: el marfil palpado se ablandó, sin rigidez quedó bajo los dedos, cedió ante ellos, como la cera del Himeto
    se resblandece al sol…
    Mientras se queda estupefacto, medio se alegra y teme engañarse,
    de nuevo enamorado vuelve a tocar con la mano su deseo; era un cuerpo: laten las venas palpadas por el pulgar.
    Y entonces el héroe de Pafos pronuncia palabras muy elocuentes para dar gracias a Venus; finalmente con su boca oprimió
    una boca no falsa: la doncella sintió los besos que le daba,
    se ruborizó y, levantando sus tímidos ojos hacia los suyos,
    vio a su enemorado a la vez que el cielo.
    La diosa asistió a la boda que organizó”.

  2. Tengan en cuenta los que subliman el amor, que ese sentimiento tiene muy poca relación con el sexo.
    La culminación del acto sexual tiene su cénit en el orgasmo. La más grande huída hacia la unión con el universo.
    Un éxtasis que dura segundos. Momentos antes se han tenido que cerrar los ojos y conseguir una gran concentración para poder alcanzarlo.

    La risa, el dolor… etc..son obstáculos inseparables para su realización.

  3. Nio me sea basto, Abate, que sabe usted demasiado de lo que no debería, aunque bien sabemos que el Abate auténtico ya sabía lo suyo. No desperdiciemos una reflexión –“el fracaso macho” en determinadas circunstancias– tan interesante con fruslerías intimistas y, encima, gratuitas.

  4. ¿Que no debo yo opinar? Me adelanto al posible objetor como buen conocedor del alma humana, y digo que ja se luce hoy en un comentario dignísimo sobre lo que supone esa suplantación del ser por la imagen. A mi buen Abate, le diré que no creo que el amor y el sexo sean tan excluyentes. Quizá desde una visión ultramaterialista o mecanicista se pueda decir eso, pero no me parece que sea lícito elevarlo a regla general.

  5. La especie va que se mata, querido, pero haces bien en recordar la antigüedad de esa fantasía y mejor aún tachçandola de expresión del fracaso del macho cobarde e inmaduro.

  6. ¿Sabe el jefe si hay “muñecos inflables” para uso y abuso de mujeres? Curioso, esa aberración es sólo masculina, como tras tantas. Ahí dejo la idea.

  7. Ojo, querida Berenice, porque mal conviene a la hembra hablar de fantasías sexuales. No entiendo, sin emabrgo, la pregunta, puesto que es de conocimeitno común que el sex shop vende más artilugios para uso femenino que para uso masculino. El consolador es tan viejo como la horticultura, querida, pero ha desarrollado en poco tiempo una “high tech” que asusta.

  8. ¿Por qué dice “pasivo”, jefe, si me imagino que los usuarios de muñecas tendrán que hacerlo todo hasta acabar echando el hígado por la boca? Lo de los submarinos me ha sorprendido mucho, pero más lo de que la antogua marinería utilisara ya hembras de trapo. Todos los días se aprende algo nuevo y más en este blog.

  9. El emperador Tiberio podría darle lecciones a los sexólogos actuales, como bien sabes, y bien sabía Ovidio, por supuesto. Una velada en aquella isla de los placeres podría dejar a oscuras el cine porno para toda una eternidad. Hay cosas que parece que no se inventaron nunca sino que han estado siempre ahí. y ésta de las “perversiones” es una de ellas.

  10. Uff, qué alivio. Como accedo hoy al blog en la atardecida no me toca a mí dar los lances de recibo -señorita banderillera- al morlaco que el Jefe deja en la arena cada mañana. Tras leer la Cruz y los comments es más fácil alumbrar las propias paridas.

    La prime. El Anfi desafía a las mentes más puritanas de la tertulia y hace un despliegue de conocimientos de juguetes eróticos y bazares del sexo. Me lo imagino sin embargo, atizado por la curiosidad que le invade, más bien abriendo ciertas páginas que nos llegan, por más que indeseadas, que bajando los escalones que acceden a esos garitos infames donde se vende mucho humo para solitarios.

    La segun. Don Páter demuestra cintura y oficio. Ole.

    La terce. En estos días se cumplen sesenta y dos añitos de los petardazos atómicos en el archipiélago del sol naciente. Los de los ojos oblicuos como revancha, ganan la guerra de los píxeles invadiendo oriente, occidente y tierra media con sus rijosos y violentos -y siniestros- juegos, aparatos, adminículos con los que remedian la rijosidad de solitarios, insatisfechos y demás fauna. Tienen fama de calzar un número cortito y por ello prefiernen el placer en soledad, sin tener que provocar tal vez la risilla incontenible de una compañera que busca una lupa en la mesilla de noche para orientarse.

    La cuar. No estoy de acuerdo en la afirmación de que los sex-escaparates son sobre todo de juguetillos para féminas. ¿Se olvidan de la población guey que gastan un dinerito en sus lavativas, en su aparatejos para masajes prostáticos a través del orificio nefando, de sus simulaciones orgiásticas?.

    De todas formas doy la bienvenida a la sicalipsis de hoy aunque dada la edad propia, y la que adivino en muchos asiduos, hablamos de estas cositas cuando caminamos al borde de un manso arroyuelo, lejos ya de aquellos rápidos y pequeñas cascadas, huy se m’hascapao, de nuestra lejana juventud en que el torrente recién nacido sabía de saltos y piruetas, en la sierrezuela púber donde se alumbró el milagro. El viejo amigo que nos acompaña es ya un perezosillo lento que ¿añora? la vitalidad de cuando fue cachorro vivaz y juguetón. Amén.

  11. Reconozca, don ja, lo bien que brega Miss Perogrulla, los capotazos justos, las manos bajas (huy, se m’ascapao), la cintura ágil. En cuanto a la columna, interesante y divertida, que es lo bueno, proque, como ha dicho alguien por aquí cerca, estamos ya hasta el colodrillo de manoseos a la cosa política.
    Creo que la banderillera no convence con su argumento de los adminículos gay, y no debe olvidar que la observación de gm a la que se refiere es más seria que otra cosa.

  12. Espero reencontrarme mañana viernes con don ja en sus Charlas de Punta, donde este año ha citado a un cartel de lujo (Pérez Mercader, Aberasturi, Rejón, Balbín, Ignacio Sotelo, Kepa Aulestia, Joaquín Leguina…), que pocas ciudades podrán exhibir en pleno ferragosto. Este tío se mide con las unis de verano, imagino que con poco presupuesto, y encima les da sopas con hondas a muchas, entre ellas a las andaluzasm cuya mediocridad no tienen más que seguir en los resúmenes que hacen los periódicos. Antes ya habré disfrutado con otra columna, espero que tan graciosa como la de hoy y, también, igualmente ilustrativa. Es un “ilustrado”, gm, que sabe que es posible “enseñar deleitando”.

  13. De lo más interesante el tema, de lo más grato el argumento. También yo creo, querida señorita torera, que don ja lleva razón al señalar la preponderancia en las sex shops de artilugios para féminas, porque´no hay que haber visitado esos antrillos ingenuos para deducir que así es. Lo curioso es que, sin embargo, la industria se esté concentrando en la demanda masculina, por decir algo, ya que estoy de acuerdo plenamente en que el recurso a estas martingalas dicen poco del amante macho.

  14. Hay días en que Epi/Grullo/etc. se crece hasta el afarolado. Hoy es uno de ellos, pero debe reconocer que nuestro huésped se las pone como a Fdo. VII con tanto tema inesperado. Para mí esta columna resulta ya adictiva y observo que para algunos blogueros es ocasión de manifestar opiniones que, de otro modo, quedarían en el tintero.

  15. Lo que no acabo de comprender en la reflexión del maestro es una especie de rechazo a las prácticas lúdicas del sexo que parece traslucir la columna y, desde luego, muchos de los comentarios que me anteceden. Porque -pregunto-, ¿qué puede oponerse al juego erótico, qué lo prohíbe moralmente, qué daño puede causar (mientras no cause daño, se entiende)? Estoy seguro de que jagm no va de estrecho en esto, sólo trato de salir al paso de la posible interpretación que en ese sentido se pueda hacer de su crítica aparentemente severa. Por lo que yo sé, además, él mismo no es ningún sacristán…

  16. Aparte de añorar los comentarios de mi homónima principal, madame Sicard, quede constancia de lo que me ha gustado el tema y los comentarios. Como cinéfila añadiré que ha habido otras pelis que se han ocupado de lo mismo.

  17. El repertorio erótico ha cintado siempre con “juguetes”. Lo nuevo en los japos es la democratización, la puesta de la mercancía al alcance de todos los ciudadanos (es un decir). No creo, por tra parte, o no lo he advertido yo, que jagm vaya de pacato en el tratamiento que le da al tema, sino que, una vez más, hay que leer entre líneas contando con su ironía irrefrenable.

  18. 23:00
    ¿De qué se escandalizan algunos de Vds.?

    Yo de lo que me escandalizo es de lo que nos cuenta ja en el segundo artículo de esta página “La suerte de Cádiz”. Lean, lean.

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