Meciéndose todavía en la cuna del poder casi absoluto, Alfonso Guerra dijo (o repitió, porque dice la maledicencia que los chascarrillos de Guerra se los sirven en bandeja sus bufones) que el entonces presidente de la Castilla-La Mancha, José Bono, era un “Bono convertible”. Lo dijo porque éste se había desmarcado de su disciplina, claro, pero lo que no se le puede negar al chiste es su gracia intrínseca. Hoy, cuando Bono ha reflexionado en voz alta que sería más sensato montar en Andalucía un gobierno de concentración con la mayoría minoritaria del PP en lugar de jugar a la ruleta rusa con Izquierda Unida, los reproches del PSOE han sido menos irónicos y más directos –entre otras cosas porque hay una distancia sideral entre Guerra y los ninis a los que Griñán ha encargado la descalificación—y lo que algún bocazas le ha dicho a Bono, simple y llanamente, es que es de derecha “como todo el mundo sabe”. ¿Cómo todo el mundo sabe? Entonces, ¿por qué fue el candidato del PSOE andaluz para enderezar la debacle de Almunia y por qué ha permitido el PSOE que un señor de derechas dirigiera primero al Ejército y luego el Parlamento? Uno comprende que Bono inspire recelos diga lo que diga pero eso nada tiene que ver con reconocer que esa propuesta que acaba de hacer está mucho más fundada en el sentido común que en el proyecto en marcha de co-gobernar la autonomía andaluza a dos manos, es decir, con dos co-Presidentes que, entre otras cosas, se desprecian olímpicamente el uno al otro, y no sólo en privado, como hemos podido comprobar mil veces, antes de que el PSOE cayera en la cuenta de que IU existía, a pesar de todo, como posible socio de gobierno, y despreciara eso del “gobierno de izquierdas” para pactar con quien fuera a cencerros tapados. Entre el cambalache que supondría esa alianza de emergencia y la que se avecina media un largo trecho, ya lo iremos viendo. Mientras tanto, obvio es decirlo, Bono no es más que un conservata y punto pelota.

¡Hay que ver la cantidad de personal que vive aquí de ese par clásico izquierda-derecha al que luego, paradójicamente, todo el mundo le niega virtualidad! La democracia se está convirtiendo en un combate amañado como esos de la lucha americana en que los feroces contendientes toman impulso en las cuerdas para patearse mutuamente de mentirijillas. Lo que no habíamos visto hasta la fecha es un pandomónium entre los que se desacreditan los unos a los otros llamándose “socialtraidores” o sencillamente “comunistas”. Bono, que es perro viejo y aprendió en la astuta cartilla de Tierno, se ha dado cuenta a tiempo de lo que no hace falta ser un lince para verlo de frente y de perfil.

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