Oposiciones a médicos oftalmólogos, muchos de ellos implicados hace quince o más años, como interinos, en nuestro sistema público de salud (SAS), no pocos entre los cuales, por si fuera poco, vienen ejerciendo como microcirujanos en esa difícil especialidad. Veo que en el test del examen hay tres preguntas repetidas, exactamente iguales –quiero decir textuales, para que no haya duda–, algo que puede explicarse por el hecho elemental de que quienes las hayan aportado al tribunal las hayan copiado de la misma fuente, cada cual por lado, pero que no se comprende cómo es posible que a los responsables de ese tribunal se les haya escapado. Y una cuestión: ¿qué ocurre si el SAS suspende ahora a esos especialistas que llevan operando al usuario desde hace tanto tiempo? ¿Son o no son competentes? ¿Si lo son, por qué no los integran sin más trampeos, y en caso contrario, cómo es posible que pongan en sus manos nada menos que nuestros ojos? También es verdad que en un sistema que contrata médicos “por hora” no sé de qué nos extrañamos.

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