Recibo las quejas de un muy amigo hispano-alemán por haber dicho en esta misma columna que Alemania iba a conseguir en estos cinco años de crisis lo que no consiguió con tres guerras europeas consecutivas. Le digo que lo siento, pero que no suelo callarme aquello en lo que creo, y él me corresponde reconociendo que su país, Alemania, en su “ensimismamiento” –él dice “zurückgezogeilt auf sich selbst”…–, está corriendo un serio riesgo que podría dar al traste con su propia hegemonía, con el euro, con Europa , con Norteamérica y con la Biblia en pasta. Y me da algunos datos realmente significativos, como el de que, por vez primera, y a pesar de la inmigración, haya subido su tasa de paro; que la producción de su industria ha bajado casi un punto en un mes, algo especialmente grave si se tiene en cuenta que su potencia se sostiene sobre el éxito de las exportaciones, que han bajado, también en un mes, un 1’7 por ciento, sin duda como consecuencia del retraimiento de la demanda europea –nada menos que los dos tercios de su comercio exterior– que ha caído casi un cinco por ciento en ese mes de marras. ¿Es posible ese “ensimismamiento” en el marco de una Europa parafederal y, en última instancia, dependiente de su propia unidad y fortaleza? Mi amigo me dice que no, y que lo mismo que él, creen los empresarios alemanes, que andan ya decididos a aplicar programas de reducción de costes, es decir, algo que antes o después, llevaría a la reducción del empleo, incluso en las empresas más poderosas, como ocurre ya en Siemens o en Puma. Puede que la ambición acabe rompiendo el saco, como en la fábula, y una mañana cualquiera sorprenda al líder europeo contra las cuerdas de su propia recesión en el horizonte. Se lo tendrían merecido.

No sé. Yo lo que creo es que esta crisis ha sido una jugada fenomenal del Sistema (debe entenderse capitalista) para forzar el retroceso de un horizonte progresista a la altura en que se encontraba cuando comenzó el movimiento obrero, esto es, para refundar el sistema de explotación sobre bases nuevas y más ventajosas aún para el explotador. ¿Qué no? Escuchen al BCE augurar una “caída acusada” de los salarios en España y, en consecuencia, en los demás socios. Francia está ya en recesión y España e Italia con un pie en el alero. Mi amigo, que es socialdemócrata “etiqueta negra”, me dice que hoy la cosa está en manos de Alemania. Mañana cualquiera sabe dónde estará.

1 Comentario

  1. En este siglo 21 la crisis mundial heredada producto de los errores de todos del siglo 20, es fácil determinar el futuro de las diferentes naciones del mundo, he visto con 50 años de vida el cambio vertiginoso en la economía mundial donde la crisis seguirá aumentando año con año, todos las naciones cargamos sacos rotos, en una escala de cuatro las que están mas arriba, sus agujeros podrán ser mas pequeños o buscar sellarlos como es actualmente en Europa u Otras naciones, pero sus perdidas se multiplican a medida que soportan las perdidas por “ensimismamiento” de las demás naciones bajando cada ves en la escala.
    Países del primer mundo aquellos que han logrado en un alto % planificar sus economías capitalistas o socialistas, buscando las economías de escala, debido al consumo muchas veces milenario de sus recursos naturales, humanos y urbanos, donde sus economías tienen que ser soportadas por mercados de exportación lo que las convierte en frágiles, al reducirse estas por la crisis en las otras, esos países del primer mundo por sus continuas luchas de hegemonía política territorial son los que mas sufren de perdidas al soportar economías de otros donde los agujeros de sus sacos rotos son mayores.
    Países en vías de desarrollo o 2do mundo, aquellos que no tienen hegemonías políticas pero que han invertido en sus recursos mejorándolos y potenciándolos, y que poco a poco suben en el ranquin mundial buscando subir al siguiente paso de la escala en una forma planificada y ordenada, donde han logrado reducir enormemente sus despilfarros o sea el tamaño y numero de agujeros en sus sacos rotos
    Países de tercer mundo, aquellos de economías fuertes dependientes de industrias eventuales con enorme explotación de recursos naturales no renovables que al terminarse los colocaran quizás en una escala muncho menor que la ultima actual, donde el despilfarro es tan grande porque sus agujeros son quizás mayores que la boca del saco. No vale la pena mencionarlos quizás un poco de control de estos nivelaría en gran manera la crisis mundial pero seria “ensimismamiento” lo que podría traer crisis política mundial.
    Por ultimo los países del 4 mundo con saco pequeño y como no tienen recursos que despilfarrar sus agujeros son pequeños, el problema es que al ser demasiados la sumatoria de todos da como resultado también un gran despilfarro mundial,
    Al final la crisis mundial no es más que el pago de la mala planificación e interacción por años de las economías en todos los niveles, aun tendrá más caída y no se revertirá hasta que el concierto de las naciones inviertan en forma participativa en tapar o reducir el tamaño de los agujeros de los sacos rotos de todos.

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