Unas declaraciones del sabio astrofísico Stephen Hawking en un plató de tv han causado estupor en medio mundo y, sobre todo, en círculos científicos, por su decidida apuesta por la existencia de extraterrestres. A mí se me ha venido a la cabeza la punzante ocurrencia de Antonio Gala cuando, una ya lejana tarde del fabuloso 92, nos advirtió a un grupo de amigos que íbamos a la Expo decididos a escuchar al prodigioso sabio de la silla de ruedas: “Pues andaros con cuidado, porque ése lo mejor que tiene es el cuerpo…”. Ya ven. Por encima de tantos razonamientos aplastantes, Hawking se descuelga ahora no sólo admitiendo la posibilidad de la existencia del marciano sino avisándonos, ignoro con qué fundamento, de la peligrosa condición que, a su juicio, tendrían esas criaturas a las que, mal comparadas, él viene a ver, más o menos, como a nuestros conquistadores del XVI, es decir, como un peligro cierto y fatal para la vida indígena que, en este caso, seríamos todos terrícolas, víctimas eventuales de esa razas estelares que, quien sabe, podrían haberse hecho a la vida nómada y emprendido la conquista de otros mundo. La Ciencia no escapa, como puede verse, a la repetida experiencia de que la imaginación literaria va siempre por delante de las teorías y de los hechos, e incluso puede darse el caso de que un entendimiento prodigioso como sin  duda es el del torturado pensador a que nos referimos, acabe arribando a sus idílicas playas para entregarse en ellas a la vida enteramente libre de normas y cortapisas. En cualquier caso, escuchar al riguroso autor de la “Historia del Tiempo” recreando la hazaña de Orson Wells no resulta precisamente estimulante para quienes hace tiempo vienen confiando en las razones que tantos expertos han ofrecido contra la hipótesis de esa vida inverosímil. No cabe duda, por lo demás, de que la tele, que puede ser un aliado impagable para la divulgación del recto saber, sigue siendo, de momento, con su capacidad tentadora, la más peligrosa palestra imaginable.

 

Siempre he tenido la impresión de que la conjetura del marcianismo funciona en el marco del Sistema como en los reducidos de las políticas concretas actúan los señuelos, es decir, distrayendo. En Internet hay como un millón de “sitios” dedicados a la cuestión y cada día resulta más desmoralizador comprobar cómo aumenta el desvío de recursos investigadores hacia esa ciencia mostrenca que se llama “exobiología”. Lanzar al espacio canciones de los Beattles con la esperanza de que algún día sean aceptadas como prendas de paz por los alienígenas siempre me ha parecido un juego de niños del que hubieran renegado, con títulos mucho mejores, desde Demócrito a Voltaire.

6 Comentarios

  1. Entiendo la opinión del Sr Hawking dado que trabaja en el campo de las probabilidades en matematica y, aplicando las bases de esa técnica y los datos fehacientes de la astrofisica moderna, se deduce que la vida fuera de la tierra es probable con una certeza cercana al 100%. Baste considerar que el numerador de la ecuación se compone de un numero casi infinito de galaxias, estrellas y sus sistemas planetarios asociados, muchos de los cuales poseen condiciones correctas para el desarrollo de la vida tal y como la conocemos.

    Si no lo es en ese porcentaje es porque no se ha tenido aun evidencia. Pero igual parecía la famosa formula de Einstein a principios del siglo veinte, que fue demostrada en la practica menos de 20 años después, con la primera reaccion nuclear controlada de Fermi y la bomba atomica.

    la misma razon matematica le asiste, en este caso aplicada al comportamiento humano y teniendo este como base de conducta, que lo más probable es que una civilización que tuviera medios tecnologicos para contactar con nosotros tendría intenciones de dominación por encima de otras. Con mas razón aún si tuviera capacidad para llegar fisicamente a la Tierra.

    He dedicado tiempo a reflexionar sobre ello, en periodos de descanso y como divertimento personal, desde que hace muchos años cursé estudios en física nuclear.

    Ayer mismo, con mi esposa, mientras paseabamos al atardecer por un parque de Sevilla, contemplabamos el movimiento de la luna llena ascendiendo sobre el horizonte. Era perfectamente apreciable el movimiento de ascensión del astro sobre el azul amarillento del cielo. Le hacía de memoria cálculos de distancia, velocidad y tiempo de recorrido de su trayectoria visible. Y comentabamos la hermosura y la belleza asombrosa que cada día, a poco que nos detengamos a mirar, nos ofrece el universo que nos rodea.

    En cada flor que se abre esta primavera esplendida hay un extenso y complejo sistema químico que ofrece un tesoro a la vista y al olfato. Las leyes inmutables de la termodinamica rigen la brisa templada que nos acaricia, y esa brisa, en su movimiento, es tan compleja que los ordenadores y los programas que actualmente existen, no puden predecir con certeza que rumbo tomará.

    Una estadistica que leí hace poco decía que menos de un 75% de los científicos creían en Dios. Yo, humildemente, por lo que me han enseñado y me he preocupado en pensar, veo constantemente a mi alrededor una muestras de belleza y poder natural tan grandes que siento el aliento de Nuestro Señor siempre a un solo paso de distancia.

  2. Bello comentario, Sr. Quercus, sin duda fundado además de lírico. Me parece, sin embargo, que su argumento en favor de la vida extraterrestre basado en esa división que propone, no resulte del todo convincente, pues ¿a qué llamamos VIDA? ¿A moléculas endergónicas en el trance de dar el salto de lo inorgábnico a lo orgánico? ¿A formas elementales de organización oirgánica, tales como la bacteria? ¿Acaso a diadomeas hechiceras amagando ya el proceso de otras formas de vida superior?Acepto que si hay “marcianos” en condiciones de abordarnos es que provienen de uan civilización avanzada, según nuestros parámetros, porque el conseso sobre la casi imposibilidad de alcanzarnos unos a otros parece asentado con firmeza entre los astrofísicos. En resumen, que me parece que la ironía de jagm sobre Hawking (la broma de Gala es graciosa aunque sin duda cruel) está justificada. Este es tema largo, en todo caso. Me alegra la seriedad con que ha sido abordado por el autor y por Quercus.

  3. Divertida columna y precioso comentario de don Quercus, con el cual me siento más afinidades que con nuestro anfitrión. Menos mal que de cuando en cuando discrepo, sino terminaría por sentirme como una sombra.
    Besos.

  4. A la casi imposibilidad de alcanzarnos, que dice don Prof, hay que añadir la casi imposibilidad de que dos civilizaciones lo suficientemente próximas como para encontrarse coincidan en el tiempo.
    O sea: (casi imposible) X (casi imposible) = 0

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