El Congreso del PSOE ha eludido escrupulosamente todos y cada uno de los grandes temas que embargan la opinión pública. No se ha mencionado la palabra “crisis” (dicen que el término está disciplinariamente prohibido en su ámbito), no se ha discutido sobre el enorme problema de la inmigración salvo para proponer su voto que el partido supone favorable, no se ha mentado la escabrosa cuestión territorial sino para alinearse con el monolingüismo impuesto por el socio nacionalista, ni el problema de la vivienda, ni el que plantea el reparto racional del agua, ni cómo habrán de financiarse las autonomías. La proverbial capacidad de la socialdemocracia para el oportunismo ha proporcionado, en cambio, un temario cómodo para los delegados en el que el radicalismo sustituye a la utopía: el establecimiento de la laicidad del Estado, la ampliación legal de las condiciones del aborto y el establecimiento de la “eutanasia” bajo el eufemismo de “muerte digna”, son para el partido del Gobierno los problemas mayores que tiene planteada la sociedad española. Ni una palabra, pues, de la subida de los precios, del aumento del paro, de la situación catastrófica del mercado financiero y la angustia de tantas familias que probablemente perderán su vivienda al no poder hacer frente a su hipoteca, ni media sobre el desafío separatista vasco o la exclusión del español perpetrada en Cataluña a pesar, incluso, de la oposición judicial. La radicalidad es un placebo que no suele fallar y un recurso inestimable cuando se carece de ideas fuertes o, simplemente, el ‘ideario’ ha degenerado en ‘ideología’, pero también cuando resulta obvio que a ras del suelo no resulta posible ganar la batalla. Una enorme cortina de humo para ocultar uno de los peores momentos vividos por el país en la etapa democrática, eso es todo. A ZP puede que acabe devorándolo la crisis pero no va a ser en su casa, sino en las ajenas.

xxxxx

Esta pseudoizquierda tiene poco que ver con la histórica, con aquella en cuyos congresos se debatía con pasión la supresión de la propiedad privada o de la herencia, la reducción de la jornada de trabajo, la extensión de la cultura o el recurso a la huelga revolucionaria, y ello tiene su lógica, sin duda, en la evolución global de la cultura política. El problema es que, privada de esos objetivos de máximos, libre del peso de la utopía, el contenido de sus programas revela una inanidad rayana en el ridículo y en una mera estrategia radical destinada a la conciencia incauta, deslumbrada por un calculado enfrentamiento con la tradición. No es casual que esos tres proyectos máximos ocultadores de la realidad más grave –es decir, la defensa del laicismo, el aborto y la eutanasia—converjan en una misma ofensiva antirreligiosa y anticlerical tendente a convertir al catolicismo en buco con cuyo sacrificio entretener a la tribu, pero sí que resultan no poco extravagante teniendo en cuenta que el progresismo histórico (de Valera a Pérez de Ayala pasando por Galdós) hace mucho que superó ese ingenuo motivo resucitado trágicamente por la República. Claro que la política es teatro, tinglado de la antigua farsa, y el guionista está en su papel adaptando el libreto a sus propios intereses, lo que implica eliminar cualquier cuestión peligrosa e introducir cuantos efectos especiales puedan contribuir a engatusar al respetable. ZP no va a enfrentarse a una crisis galopante que él insiste en negar mientras ésta no socave el suelo bajo sus pies, pero hay que echar de comer a la fiera y para eso está la radicalidad demagógica y la caricatura banal de una sociedad moderna a ultranza cuyo territorio histórico se amenaza, cuya lengua se prohíbe y cuyo pueblo soberano se debate frente a la ruina. En política, como en medicina, también hay placebos. De lo que no hay noticias es de que jamás hayan curado una enfermedad real.

5 Comentarios

  1. Dos días con el casino cerrado, don ja… Creo que habría que darle un toque al conserje.
    El comentario, inobjetable, estricto. Si alguien dice que ZP SÍ habló de economía y de la crisis, no dice la verdad, porque lo que hizo fue disimularla una vez más y atacar, una vez más, al PP.

  2. Naturaca. El buque de los señoritos navegando de bolina -ese 98,53% de respaldo al líder carismático- aunque se agite la mar arbolada de la estanflación alrededor, es lo que manda.

    A los tiburoncillos que se mueven por cubierta -son anfibios los puñeteros- se les echa carnada en forma de aborto a plazo fijo, antirrouco, mucho antirrouco, y un poquito de vaselina marca ‘Muertedigna’, mientras la feliz tripulación acodada en la banda de estribor contempla entre risitas cuando no franca carcajada, cómo en la nave de los malos unos le hacen pedorretas al capitán, otros le ponen zancadillas en la pata de palo y los más tragones se conforman con el rancho de a bordo: registrador, bien cocido, a la gallega.

    ¿Socialdemocracia dice usted? Amos, ande. Eso era en los tiempos de Willy Brandt o de don Olof Palme. Que nos recite don Pepe -decirle Pepiño le molesta- Blanco la bibliografía que domina, ya que su currículo es más bien pequeño (no sean malpensados, que ese en el que están cavilando será de tamaño normalito). Pregúntenle a la Bibi cuál es su autor de cabecera, que la señorita Pajín me cae bien, y qué opina de la doctrina de Keynes ahora que llueve granizo.

    Esto es lo que hay.

  3. Querido joseantonio, hoy debo reconocer que doña Perejila, además de exhibirse brillantemente, da en el clavo en la corrección que le hace: ¿socialdemócratas? Estos rapaces son liberales y anticlericales, lo cual, curiosamente, como usted sabe bien, es muy español… Por el resto, lleva usted más razón que un santo: son unos insensatos a los que no preocupa más que su interés personal.

  4. 20:08
    Se queda Vd. corto Padre Cura. Esos insensatos son anticlericales pero no son ni socialistas ni demócratas.

    Ese 98,53% de respaldo dice poco de la pluralidad y la democracia dentro del partido y recuerda mucho a los referéndum de Franco, de Fidel y de Chavez. Son una panda de buitres que han hecho un santo del mismísimo Maquiavelo.

  5. (La exhibición me pierde, mi don Páter. Pero ya tengo dicho los miles de euros que llevo ahorrados de diván, gracias a este casinillo. ¿Se nos cuida su Reverencia? Le aconsejo frecuente la ‘ecchinacea’.)

    Y sí, mi guadianesco don Elitróforo, lo que ocurre es la que dice ser y llamarse leal Oposición está en Babia. Qué fresquito.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.