En una divertida crónica que envía desde París mi a migo Rubén Amón se nos informa de la aventura de una informática francesa, Marie-Claude Lovisa, que ha sido entronizada en una aldea africana, allá por los andurriales de Togo, donde anda empeñada en civilizar como puede al personal tras haberse curado de una dolencia reumática en Lomé, la capital fronteriza de esa extraño país. A Marie-Claude le han encasquetado una corona de hojalata e impuesto el real nombre de ‘Mawu Lolo’ –que, en dialecto ewe parece ser que significa nada menos que “Dios es grande”—tras soportar los correspondientes ritos de paso, tras lo cual cuentan que ha logrado organizar una especie de oasis al que envidian los poblados vecinos. Por menos hicieron rey de España a don Amadeo el saboyano, todo hay que decirlo, pero resulta que no faltan en nuestra historia patria casos iguales o superiores al de la reina togolesa, como aquel de Gonzalo Guerrero que cuenta Bernal Díaz del Castillo en su “Historia Verdadera”, y que llegó a oídos de Hernán Cortés flotando en el rumor de que un hombre blanco, antiguo esclavo capturado tras un naufragio, señoreaba una tribu maya desde hacía un  tiempo. Aparte de Bernal Díaz, el cronista Herrera y otros curiosos, sabemos que Guerrero fue un marinero de Palos que, en efecto, casó con la hija de un cacique y se erigió en supremo de la tribu, resistiéndose con uñas y dientes a la vehemente requisitoria de sus compatriotas para que volviera a una civilización en la que él no veía mayores ventajas, aunque lamento no tener a mano la comunicación sobre el personaje presentada, no hace muchos años, a cierto congreso por el profesor Bibiano Torres. Ya ven cómo la experiencia se encarga de probar la endeblez del concepto monárquico y de echar por tierra toda esa mitología de la sangre azul y la legitimidad divina que –al margen de otras tradiciones ciertamente primitivas– el cristianismo, sobre las huellas de la tradición israelita conservada en la Biblia, se encargó de difundir por el mundo civilizado. Maurois se quedó corto cuando bromeó diciendo que “le premier roi qui fut roi fut un bandit hereux”. Hay ejemplos como los que comento que sugieren lo poco que hace falta para instaurar una dinastía.
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Claro que no sé por qué habríamos de extrañarnos de esta monarquía palerma, que no sé si prosperó o resultó efímera, teniendo en cuenta los dudosísimos orígenes de la dinastía monagesca, por no hablar del montaje napoleónico o el escándalo de Catalina. El ojo crítico de Goya no deja títere con cabeza cuando retrata a nuestros Borbones, como tantas veces se ha repetido, y hay que ver los esfuerzos que hubieron de hacer muchos maestros de la Decadencia, incluido Velázquez, para salvar buenamente en sus regios retratos tanta expresión bobalicona. El monarquismo es una ideología con origen en la fuerza y razón en una credulidad popular que llegó a tragarse a pies juntilla que los monarcas franceses –recuerden el precioso libro de Marc Bloch sobre “Les rois thaumaturges—poseían la capacidad para curar las escrófulas imponiendo sus manos. Pero a la vista está que puede levantarse también sobre cimientos muchos más frágiles e improvisados, pues que sé yo, el cuento de aquel palermo que tal vez se hizo pasar por la mismísima divinidad o la fábula de una lionesa disgustada con esta civilización antropofágica que, buscando aliviar su disforia, se vio coronada sobre un trono ante el que se inclinan reverentes unos miles de súbditos espontáneos. A Guerrero trataron de convencerlo sin éxito para que devolviera el cetro a sus tribales y se volviera a remendar redes en Palos. ¡A buenas horas! No se deja una corona así como así una vez conseguida. Los españoles sabemos mucho de eso incluso al margen del ejemplo de nuestro rey palermo.

13 Comentarios

  1. Jo, Maestro, me pone usted la blanca, la roja y la del punto como dicen que se las ponían al Felón. La saga del borboneo es como para echarse a temblar. Del FV, el fundador, se cuentan chaladuras y no se para. De su hijito Luis poco pudimos saber pues fue casi un Luciani coronado. El buen Fernando VI, casado con la fea portuguesa, terminó dus días aullando a la Luna. Del luego ensalzadísimo anabeleniano CIII, albañil del ‘mírala’, se cuenta que su furor venatorio era superior al de nuestro Juanito Mataosos. Era capaz hasta de faltar a misa si sabía del rastro de un catorce puntas. Con Carlitos IV el Testamenuda, pero no por ello menos adornada que el venado anterior, se cae ya un poquito la cara de vergüenza, no concebía un retiro pacífico sino para tres, incluyendo a Manolito, el garañón que le coronaba la testuz. Lo de las abdicaciones y el mamoneo napoleónico chorrea sangre. Ni mancho mi ‘enter’ comentando al de las carambolas. Y la Isabelona es un poema demasiado trillado.

    Si no me engaña una historia que suelo manejar, tan escéptica como la de mi don Eslava, antes que al Aosta, le ofrecieron la corona a Espartero, el del caballo hiperdotado. La declinó, más por sabiduría de años que por modestia. El joven de las patillas murió a los veintiocho, más por sus excesos que por el rigor de la enfermedad, aunque no faltaran gonorreas añadidas en su haber. Del que viene antes del catorce tampoco se pueden escribir demasiadas endechas: felón que obsequiaba con caramelitos de malvavisco a su barragana, mientras la nieta de Victoria le dijo lo de ‘ahí te pudras, feo’. Y de nuestro franquista reciclado qué voy a decir que ustedes no sepan.

    Como ven una dinastía que cubre tres siglos largos de gloria en la Historia de Expaña. ¿Que si va a seguir la cosa? Dada la tendencia de nuestros compatriotas a leer revistas saludadoras y sestear con tomates postprandiales, me temo que sí. Para colmo, quienes enarbolan la tricolor, no dan mayores ni mejores muestras de cordura, saber y discernimiento. A una le queda el consuelo de estar ya cerquita del Más allá y le importa un rábano, huy se m’hascapao, que mañana la pieldetoro se convierta en bolsos de manufactura china. Nos ha merengao.

  2. Temo, doña Epi, que haya planchaod a la parroquia con su endecha, peor cúmpleme informar al blog que don anfitrión anda en lances quirurgicos (de menor cuantía, no se haga ilusiones M.) y debe de andar ajeno a estas ausencias que, en todo caso, em entristecen.

  3. Por favor, don SG, difa qué le ocurre a don josian, no nos deje en un ay. Aunque espero que sean alifafes, como él suele decir. Los grandes rockeros nunca mueren, me parece que se dice. Yo estpy tranquila.

  4. Me abstengo de comentario en tanto no conozca la situación de ja, que encomiendo en mis oraciones con la mayor cordialidad. Spero noticias si es que alguien las tiene.

  5. Yo las tengo y sé que es de procuparse. Tranquilícense, cuesas mercedes, y comenten si quieren la columna que, por cierto, tiene mucha miga. Tranquilos, repito, especialmente doña Mendozina.

  6. Lamento la circunatancia, porque yo iba a agradecer como beturiense esta historia tartésica-onubense del rey palermo, que no me digan que no tiene gracia. Jefe, va a conseguri lo que no consiguió ningún profesor de historia y he tendio varios: que yo me lea a los cronistas indianos. Empenzando por buscar el incidente del palermo.

  7. ¿El anfitrión en quirófano? Yo acabo de verlo bajo la mlluvia en la Plaza del Pan. ¿Alguien puede explicar este enredo?

  8. No dije que estuviera en quirófanos, sino que andaa en ello, en meterse a alguna reparación menor. Y lo confirmo. Pero no haya alarmas de ningún tipo. Es muy probvable que don/dª Mof lo hayan visto, porque me consta que acaba de volver de viaje y, en efecto, sé que lo había pillado una gran tromba de agua.
    Son las 20:20

  9. Confío en S.Germain, evidente conmilitón de los buenos tiempos, y su testimonio. Espero no obstante, noticias.

  10. 20:56
    “Yo las tengo y sé que es de procuparse.” ¡Vaya susto que nos ha dado, doña Bárbara! Fácilmente se ve que se olvido la n y la o en su teclado. Pelillos a la mar.
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    Sobre el tema de hoy, ¿Qué puede decir un viejo republicano juancarlista?. Reconozco mi incongruencia y acepto todo lo expuesto en la columna y la estupenda ampliación de nuestra simpática doña Épi K.

  11. Si, confirmo, ¡vaya susto! doña Bárbara. Espero con todo el alma que todo vaya bien.

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    La columna, sorprendente por ser poco «consensual» y doña Epi en plena forma!

  12. También una servidora sabe algo de las cuitas quirúrgicas del Maestro. Digamos que simplemente se trata de algún alifafe devenido por mor de nuestra ‘civilizada’ forma de vivir y cuya solución pasa por un mal traguillo en el quirófano y poco más.

    Como todos conocemos la capacidad de este hombre para caminar, masticar chicle, pensar, pergeñar un puñado de columnas y completar su circuito desarrollando tres o cuatro actividades más, les aseguro que aquí en su weblog se va a notar poco. Salutem plurimam!

  13. Pingback: big tit blowjob

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