Todo es empeorable, no cabe duda, incluido el mamoneo contractual de las empresas públicas de la Junta. Última noticia: un jefecillo de la ya célebre Faffe contrató con la empresa de su cuñado fontanero unos 2.500 “servicios” –según la Guardia Civil a pesar de “carecer de solvencia técnica”— por un valor de casi 650.000 euros del ala. ¡Feliz mangancia, pues he ahí a un fontanero llevándose el manso por “servir” encargos de “mantenimiento, transportes, mudanzas, envíos, comidas y bebidas o cátering”! Casi nada puede sorprendernos ya en los tejemanejes perpetrados al amparo de la impunidad del “régimen”. Pero admitan conmigo que cada día nos topamos con un “caso” más grave. La Junta de Andalucía ha conseguido el “grado cero” del surrealismo pícaro. Juan Guerra ha resultado un alma cándida comparado con los que vinieron después.

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