Gran inquietud ha provocado el tristísimo incidente del omeprazol contaminado de crecepelo responsable de la aparición del llamado “síndrome del hombre-lobo” en un grupo de niños andaluces. Sostiene la Junta que se trata, pues eso, de un incidente de botica y nada más, pero mi boticario –la mosca tras la oreja– se pregunta si no estaremos ante uno de esos caso de mala praxis que han hecho famosos a ciertos medicamentos “genéricos” de los que la Junta compra en subasta a laboratorios indios, chinos o quién sabe de dónde. ¡El que faltaba, el hombre-lobo y en la cuna de nuestros bebés! Ahí tiene el “Gobiero del cambio” una nueva y vehemente razón para cumplir su promesa de abandonar el truco impuesto por el susanismo y volver a despacharnos fármacos genuinos, como las demás autonomías españolas.

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