Se agranda el vergonzoso coladero por el que se iba el dinero público de la Junta a las sedes del PSOE y de la UGT, en concepto de gastos corrientes o a base de retorcer la finalidad de las subvenciones. La verdad es que si ello se comprueba más a fondo se explicaría, en términos “regiministas”, la condescendencia de la Junta a la que habría que pasar a conceptuar como connivente. Los partidos sacan pasta allí donde gobiernan sin control, lo mismo en Valencia que en Andalucía. Me temo que estemos ante una crisis ética y jurídica mucho mayor de lo que permiten entrever los titulares hasta ahora publicados.

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