Ante el cierre del mítico restaurante catalán El Bulli, mi amigo Antonio Burgos se ha lamentado de una pérdida tan irreparable, tras evocar los inventos de un viejo chirigotero en nada diferenciables de la pamplinología actual de los chefs. ¡No tiene ni idea, Burgos, de la hondura de la cuestión ni de la trascendencia de un negocio al que el Gobierno de España, desde su ministerio de Ciencia e Innovación, acaba de dedicarle todo un Real Decreto (BOE, 31/10/09) y, ya de paso, una subvención de 7 millones de euros 7, destinada a poner en marcha a un ‘Basque Culinary Center’ desde el que “una generación de cocineros de renombre internacional, pioneros de la alta cocina española” podrá “trasmitir su legado” a las generaciones del mañana. ¿Sabía usted acaso que la “alta cocina” “aúna una excelencia técnico-conceptual que se encuentra en el vértice de la pirámide creativa e integra el diseño sensorial y un proceso de elaboración de excelencia en cuanto a los procesos de elaboración basados en la calidad total”? ¡Pues entonces para qué habla, hombre de Dios! Es muy fácil caricaturizar a estos creadores de plato grande y ración minúscula, que emplean más nitrógeno que aceite de oliva en sus potingues, pero ya es hora –a ver si se enteran, de una vez, Burgos y tantos detractores—de cuánto tienen que ver los ‘bullis’ “en la formación e investigación, la innovación y la transferencia de conocimiento y tecnología”. ¡Vamos, hombre, tomarse a cachondeo esta profunda Ciencia de los fogones mientras el Gobierno le larga 1.166 millones de las antiguas pesetas a unos cuantos científicos de gorro blanco! No darse cuenta de que estamos a la cabeza del progreso es no querer ver lo que está a la vista, por más que desde el CSIC se quejen los otros sabios de que el Gobierno providente los trae como mojamas. He visto bajo ese Decreto la firma del Rey y me he quedado reinando yo mismo en qué se le puede haber pasado por la cabeza a la hora de echar el garabato.

 

Recordaba Burgos algunos de los platos imaginarios de Agustín el Chimenea que darían el pego total en cualquiera de esos chinringuitos elitistas: cañamón del mojamaque y petrolín de arabesco, aldafaina y casquete agropecuario con fondillo apipigarañado. Vean lo malo que es haber nacido demasiado pronto, cuando aún no podía imaginarse siquiera el grado de estupidez a que podría llegar la idiocia elitista y el mangoneo político. Daría un brazo por ver qué diría el escriba gubernamental frente a la cocina de subsistencia que, día tras día, se aliña en los abarrotados comedores de caridad. Ni Burgos ni el Rey tienen puñetera idea de lo que se cuece en España.

12 Comentarios

  1. Ay, Dios mío, lo que daría uno por resucitar a aquella vieja gallinácea de papel, aunque fuera sin Tono ni Miura, que Mingote vive y felizmente piensa, dibuja y sigue poniendo banderillas en mañanas de cintura espléndida. ¿No se acuerdan de aquella ‘cárcel de papel’ y otras dependencias donde se ponía en solfa (y métrica) las pamplinas que se escribían en papel timbrado?

    A estos mozalbetes, ágrafos en su mayoría, analfabetos en su cuasi totalidad, no les falta nunca un poeta burócrata capaz de aliñar semejantes estulticias. Supongo que hasta bien pagado. Como en tantas otras cosas, je je, han vuelto al XIX, hoy con una versión edulcorada de La Internacional, mañana seguramente con una nueva desamortización. Y así para atrás hasta que un don Julián le facilite al sultanito del Sur la invasión de AlAndalus.

    Al troll maligno que ha vuelto para soltar sus mocos verdes por estos lares, ni caso. He caído en el ardid de responderle, pero no volverá a pasar.

  2. Para mocos y olor a zorruno los que dejaste por el gabinete de la presidencia juntera (por partida doble). Cuentista.
    Bye bye percebiño.

  3. Genial ese hallazgo, don ja, por más que escueza a los apesebrados que ven que se les viene abajo el pesebre… Lo que dice ese Decreto y usted rescata para el comúin de los mortales es fantástico. Si alguien hubiera intentado una caricatura no habría logrado ni acercarse a la realidad.

  4. Me asombra y disguta la templanza excesiva con que el casero tolera la irrupción de esta pandilla de insultadores a los que no se le oído ni una palabra crítica seria. ¿Por qué no los elimina? Eso no tendría nada que ver con la censura, y aunque yo respeto su criterio,permítame que proteste porque esos cobardes despreciables, que no se atreverían con usted –segurísimo– cara a cara, tenga aquí espacio abierto.Curioso demás por que la columna en sí misma tiene poco de política. ¿DE dónde entonces sale tanto odio y tanta inquina? Únicamente me quedaaceptar la disculpa de que puede que se trate de cesantes probables…

  5. Ya ha saltado el exacerbado de Multiusos “camisa azul”, menudo regalito de amigo tiene el anfi de este garito, más falso y venenoso que una cobra real. ¿Qué nicks vás a utilizar hoy? NN, Marción, Prof, Heródoto, Candelas, Akela, Eleuterio, Griyo, Rap, Rick,…etc. Anda vete a lamerle el orto a quién tu sabes o a seguir haciendo solitarios, que es para lo que has quedado. Bluff de pacotilla.
    Si es que no dejáis de provocar y en el momento que se os responde os ponéis histéricas. Que os requetedén.

  6. Vaya peazo de crítica a favor de la gastronomia nacional más internacional, aún a un paso de jugarselas con su eterno amigo, valiente y verdadera apuesta por uno de los pilares de nuestro potencial PIB. Un saludo Don Jose Antonio de nuevo

  7. Don Jose, que digo yo que han puesto un vidrio de la Bienpaga en la pagina del Cayu, si, esa de esvalverde.com, y el susodicho le cita sin venir a cuento, se nota que lo lee a uste a diario, pienso.
    Cuanto zarpazo al aire, de Donaire a Don nadie en un pis pas … ¡zeño como esta er patio!

  8. Me ha encantado la columna de hoy. Creo que pasa con esta “nueva cocina” como con el cuento del rey que iba en cueros: nadie se atrevió a decirlo hasta que lo proclamó un niño. En este caso nadie se atreve a proclamar que es un timo por puro esnobismo.
    Me ha encantado lo de “chiringuitos elitistas”! J’adore!
    Besos a todos, y en especial a mi don Yamayor y a don José António.

  9. Divertidísimo. ¡La gran estafa al descubierto junto a la complicidad del Gobierno amigo! Por cierto, ese Troll ¿es carne o pescao?

  10. Yo he comido en El Bulli, por imperativo amistoso, en un periplo catalán con otro matrimonio cuando aún era poco conocido.

    Llegamos a una cala encantadora por un largo y peligroso camino de cabras y encontramos un comedor vacío. Fuimos los únicos clientes de aquel día.
    Nunca pesé que se pudiera pagar tanto por tan poca comida. Ni siquiera por mucha.

    Tampoco entiendo la asiduidad de D. Antonio Burgos viviendo a más de mil kilómetros de distancia.

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