Si durante la reciente campaña electoral dio lugar a un encendido debate la propuesta conservadora de rebajar la edad penal hasta el umbral de los 12 años, llega ahora la noticia de que Scotland Yard ha solicitado al gobierno británico que incluya en su banco de datos de DNA la información genética de los alumnos de primaria –es decir, entre los 12 y los 5 años– a poco que su comportamiento permita intuir al ojo escrutador del adulto un futuro díscolo y eventualmente delincuente. No ha faltado, desde luego, en ese país libre quien  levante su voz contra una medida que remite sin dificultad a la mentalidad autocrática propia del estado policiaco, pero tampoco la solicitud de algunos responsables discretos que piden un debate abierto sobre los límites razonables de un control policial que, como garantía de seguridad colectiva, permita seguir el rastro desde lejos a los futuros delincuentes, tanto para asegurar su identificación precoz como para prevenir su desviación con medidas apropiadas. No cabe duda de que la simple enunciación de ese propósito –controlar genéticamente a los menores desde la misma infancia– sugiere una medrosa inquisición que remiten a la mala memoria de las prácticas lombrosianas y, más cerca de nosotros, a las desacreditadas teorías del “gen asesino”, que tienen en común con la propuesta de la policía inglesa una temerosa fe en ese determinismo biológico que ha tentado, en épocas muy diferentes, a regímenes bien diferentes. Más de un cuitado acabó en el garrote porque algún sabio determinó que su ángulo facial o el perímetro de su cráneo acreditaban su condición criminal, pero nunca hasta ahora se le había ocurrido a nadie llevar esos controles hasta el brumoso territorio de la santa infancia. Hemos criado una generación no poco indómita, ésa es la verdad y, en vista de que ahora no sabemos cómo sujetarle las riendas, hay quien propone frenarla con esos latigazos legales que son más nuestros que de ella.                                                                  xxxxxPor lo que nosotros respecta, en un país en el que hallar una plaza escolar decorosa constituye, con frecuencia, una odisea para los padres, nos encontramos con casos como el de ese matrimonio al que la fiscalía imputa un delito de abandono por haber decidido –en uso de un derecho cuyo ejercicio estamos hartos de contemplar en las familias ricas y que, aunque no legislado en España, está reconocido por la Constitución– educar a su hijo de diez años en régimen doméstico, es decir, ni más ni menos que cómo toda la vida se han educado y se siguen educando muchos próceres de este mundo, a saber, con un preceptor personal y exclusivo. No damos con el justo medio, como se ve, sino que nos debatimos entre la tentación de la permisividad más deplorable y el proyecto de penalizar a los críos en su tierna infancia pasando por el celo de imponerle una enseñanza escolar que, aparte de su tremendo fracaso en el sector público, plantea hoy situaciones reales alejadas de toda disciplina. Y no damos, por supuesto, porque no asumimos que la disfunción deriva de nuestra propia responsabilidad y que estos lodos anómicos proceden de aquellos alegres polvos libertarios que en su día exhibimos como la seña más elocuente de una generación que se creyó liberadora, reinona tal vez en “el mundo feliz de los tiempos finales”. El ADN por el que tendrían que interesarse las inquisiciones policiales debería ser, en todo caso, el nuestro, que seríamos, en todo caso, los trasmisores del gen correspondiente además de sus fallidos “socializadores”. Esta sociedad que clama, con razón, ante ciertas barbaries juveniles que espantan a cualquiera, no debería limitarse a exigir dureza sino empezar por entender las causas que han disparado los estragos de la conducta. Fichar a un niño de cinco años, como quiere Scotland Yard, es de suyo un atentado no sé si peor o igual que dejarlo campar a sus anchas. Miro a mi nieto ensimismado en “Barrio Sésamo” y siento imperiosa la nostalgia de Robinson Crusoe.

16 Comentarios

  1. Todos defienden al noño, pocos lo protegen de verdad. En la familia, en la escuala, en la calle, ante los peligros de todo tipo que lo amenazan, los poderes se inhiben. Siempre he agradecido a ja la atención que els presta y la vehemencia con que denuncia su maltrato. Se ve que si nieto pesa. Y mucho.

  2. Se dice que si la ciencia permite llegar hasta un punto, podemos estar seguro que el curioso hombre que lo ha descubierto llegará hasta él. Hemos avanzado mucho en el desarrollo del individualismo, hasta el punto de que hemos matematizado en gran medida la vida humana. Falta calidez, pero ya se sabe que la razón es fría. Tal vez sea necesaria templarla con ese poco de amor que exige el hijo, el nieto o el discípulo. Creo que me estoy haciendo demasiado viejo para estos tiempos jóvenes.

  3. ¿Y qué me queda a mí por decir tras las reflexiones de tres sabios? Solo aportaré una pequeña anécdota, por si ilustrase -ilustradora torpe, como una viñeta de mala dibujante- lo anterior.

    Hace miles de años, esta vieja loca no lo era tanto. Uno de los vaivenes de la vida me llevó a trabajar algún tiempo en un hospital materno infantil. Lactantes. Así se les llamaba hasta los 18 meses. No sé si ha cambiado la terminología.

    En una cunita sufría una enfermedad no muy grave un pequeño gitano. (Sociata, tronk, si esperas que escriba un niño de etnia gitana, vas dao). Un médico ya mayor se enfrentaba cada mañana a él con la misma frase: ‘A ver cómo se encuentra hoy este futuro delincuente’.

    ¿Creen que yo me rebelé y le canté las cuarenta a aquel profeta racista -al fin y al cabo era mayor y le llamaría al 12 de octubre, día de la Raza- que humillaba a un indefenso niño enfermo? No, padre. Servidora, cada día, duarnte la hospitalización del gitanito, calló como una puta estatua de sal. Me jugaba mucho como para cantarle las cuatro verdades al tipo aquel, que es más que probable que esté criando malvas.

    Tienen un motivo para escupir sobre mi nombre. Lo acepto.

  4. Ley de Igualdad: el Tribunal Constitucional avala la obligación de establecer listas electorales paritarias.

    Resultado elecciones generales 9 marzo 2008.

    PSOE: tres diputadas menos
    IU: dos diputadas menos
    REC: ninguna diputada
    PP: dos diputadas más.

  5. Abandoné el País del Cava el pasado día 20 para no vivir de cerca el bochornoso espéctaculo de los siervos depositando sus «ilusiones» en las urnas.

    Visto el esperpento que se preparaba en el Sur por los fetiches de los «Autos de Fé», he regresado de nuevo a casa antes de ver cómo a la Virgen de la Macarena le endosan el fajín de uno de los genocidas más horrendos del Golpe de Estado del 1936.

    Tendré que ausentarme de nuevo, -como apátrida errante-, del País del Cava. Llego, y el problema del agua sigue sin resolverse y cada día es más acuciante su escasez. Pero éstos del nordeste de la península, como buenos españoles, hacen como los músicos del Titánic; seguir tocando hasta que no les quede aire que respirar. Pienso en ello y veo imágenes horrendas antes de que llegue julio. Tendrá que venir el Ejército a repartir agua, -no para lavarse-, sino para beber.
    El pasaje es feliz. Se ha marchado hacia otras tierras, para durante una semana ser envidia de los atrapados en hipotecas.

    Estoy buscando un refugio para el próximo «sunami». Millones de españoles, orgullosos de su patria, commemorarán el 2 de Mayo de 1808.
    Ese día para ellos es el inicio de una lucha contra lo que significaba «La Ilustración: Libertinaje, amoralidad, igualitarismo ante las leyes….
    Gritaban como posesos: Abajo el liberalismo republicano y la monarquía parlamentaria, y viva el absolutismo monárquico.

    Me iré 15 día donde no haya TV, radio y prensa. Y Uds que sean felices.

  6. Doña Shiva, hay días en que yo también podría decir eso de «¿Cómo anda este futuro delincuente?», con un átomo de provocación, dos de desengaño y de previsibilidad (?), tres de cariño o ternura y cuatro de conciencia profesional. No se rasgue las vestiduras, que no vale la pena.
    xxxxxxxxxxxxxx

    Es verdad que parece muy fuerte eso de fichar a los niños de 5 añitos !,pero más fuerte aún me parece que tres críos de párvulos se lleven a otro en pleno día , de un supermercado y lo maten a palos y a pedradas.
    ………………….

    Si puede ello evitar un solo asesinato lo doy por bueno. ( Que coste que sé que esa medida sola no sirve a gran cosa)

  7. La columna plantea un problema tremendo, al que, además, han cogido miedo las sociedades y antye el que los juristas –y nada digo de los politicos– se encogen asustados. Las duras palabras de madame Marthe Sicard se comprenden: hay otros muchos casos terribles. El problema, en todo caos, no es sencillo porque lo que tendría que camnbiarse no es sólo la normativa sino todo un modelo de vida.

  8. En USA ese problema no lo es hace mucho, porque la barbarie local es capaz de ejecutar en la silla eléctriva –como ha hecho más de una vez– a delincuentes menores e incluso a retrasados. El tema está en contraponer esta barbarie a la permisividad que, como en España, deja suelto a un menor asesino porque le faltan unas horas para cumplir la mayoría de edad: y esto ha ocurrido al menos en dos ocasiones.

  9. La ley del Menor es un desastre y respoinde al mismo prejuicio de la LOGSE, esto es, al buenismo de ponerse de parte del menor a toda costa. Yo creo que el jefe lo explica muy bien como fracaso de una generación ilusa que consiguió mucho pero arrtiesgó y perdió también mucho. Entre otras cosas, el poco orden que había en el sistema educativo y la mucha autoridad que contenía los excesos.

  10. Siempre critican los derechos de los menores pero nunca critican los de los mayores. Estamos de acuerdo con que esto no marcha bien, creemos que mucha culpa es de los carrozones.

  11. Creo que sobra demagogia en este tema capital, y creo que quizá ningún fenómeno social expresa mejor la crisis moral profunda que vivimos que esa quiebra de la autoridad que está dando lugar, por reacción, a movimientos espasmódicos como el que hoy provoca la sensibilidad de ja.

  12. Algún día, más bien carcano, lamentaremos tanto la permisividad como el exceso de rigor, dos caras de una misma moneda suicida. Contemplo con temor lo que está ocurriendo –acoso, mobbing escolar, agresividad, drogadicción…– y no sé qué haría si hubiera de decidir por mi criterio. Estoy con nuestro Prof en que lo que hay que refiormar con urgencia no es sólo un puñado de normas sino todo un modo de vida cada día más insostenible.

  13. Emocionante imagen la del «abuelo» que mira a su nieto… Veo en esas ternuras el trasfondo de estas preocupaciones del sociólogo…

  14. Es verdad lo de nuestra responsabilidad, peor no te flageles porque esa no es la única causa, como bien sabes, y alguna vez hemos comentado. La propia técnica, con su ritmo loco, tiene mucho que ver con esta desbandada generacional. Es tema demasiado largo para una columna, tú lo sabes, pero quería añadirlo al debate para que se tenga en cuenta.

  15. Tema interesante y difícil. Lo del límite de edad me parece tremendo (lo siento, doña Marta), sobre todo en los 5 añitos. Tenernos a todos fichados con el ADN es algo orwelliano sin duda, pero acabará por ser una realidad.

  16. A grandes males, grandes remedios. No me parece mal que se aproveche el avance técnico para controlar el delito y evitar el mal, aunque eso no autoriza el abuso en ningún sentido. En la URSS o en la China había pocos delitos y los que hbuiera se sustanciaban como el jefe suele recordar: con un tiro en la nuca.

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