No es un secreto que la Unesco, esa dama blanca de la ONU para defender los derechos humanos y el diálogo entre las culturas, va de mal en peor. Estos días anda liada con la elección de un sustituto al director saliente sin conseguir sacar adelante la candidatura de Faruk Hosni, el ministro de Cultura egipcio desde hace decenios, a pesar del apoyo masivo de los países islámicos y de países occidentales como Francia y España a los que, por lo que se ve, les da igual que le da lo mismo que ese organismo esté en manos responsables o en las de un sujeto que se ha distinguido como un represor cultural en un régimen férreo como es el de Moubarak. La polémica, en todo caso, no viene de que Hosni cuente en su haber con páginas negras como su actuación censora, su indiferencia en la persecución de periodistas incómodos, su negativa a proyectos conciliadores como la apertura de un Museo Judío en El Cairo, su persecución de los blogueros o su apuesta por el negacionismo del Holocausto para la que contó con la ayuda de un Roger Garaudy –¡a quien tanto quisimos!– despeñado ya hace tiempo desde posiciones intelectuales eminentes a miserias como la propaganda antisemita. Pesa sobre Hosni una reciente proclama parlamentaria en la que aseguró, literalmente, que estaba dispuesto a quemar por su propia mano los libros judíos que encontrara en su país, barbaridad que recuerda las hogueras nazis o la odisea bradburyana de “Fahrenheit 451”. ¿Se puede representar aquel diálogo intercultural o defender los derechos humanos descubriendo de antemano semejante parcialidad? La candidatura de Hosni ha fallado ya dos veces en la asamblea pero el apoyo descrito se mantiene firme. Hay demasiados intereses de por medio. No digo ya a ZP, que por supuesto, sino sobre al propio Sarkozy, defender ese fuero en precario les importa un pimiento frente a lo que se juega frente al mundo emergente.

Más triste resulta, si cabe, el nulo eco que el pleito está teniendo en España, comparado con el intenso debate que ha abierto en otros países, singularmente en Francia donde lo encabezan prestigios de la talla de Henri-Lévy, Claude Lanzmann o Elie Wiesel, concordes todos en que un sujeto con la hoja de servicios de Hosni supondría para la UNESCO un más que probable fracaso. Es probable, sin embargo, que acabe imponiéndose el pirómano y censor, y vergonzoso para nosotros que, de conseguirlo, lo haga como el apoyo de un país como el nuestro empeñado, por otra parte, en figurar en la novedosa vanguardia de la ampliación de derechos. Y es verdad que la Unesco ha sobrevivido ya a no pocos lideratos pintorescos. Lo nuevo esta vez no está en eso sino en comprobar de qué manera prospera la irresistible ascensión de ese nuevo poder mundial a pesar del desafiante tono de su cultura.

13 Comentarios

  1. Verdaderamente sería una ofensa a la Cultura, a los Derechos Humanos y a la inteligencia pública, si es que eso existe. Viví de cerca la gestión del candidato a la Unesco, como tanta gente, y puedo decir que no apostaría por él ni ciega. Claro que ahora se dirá algo del lobbu judío, ya lo verán, a cuya influencia se atribuirá la reacción de tantas personalidades frente al disparate propiciado por la presión de esos países emergentes, ninguno de los cuales sabe lo que es la libertad.

  2. El señor Hosni es el candidato de los muchos y ricos países islámicos, y por eso España y Francia lo apoyan también. ¿Qué más puede dar que haya ejercido la censura en su país, que haya perseguido o permitido perseguir a periodistas, que haya impedido la exhibición de películas incómodas para el régimen o para sus sectores más integristas? Yo creo que poco o nada. La Unesco es ya una oficina bastanet desprestigiada, que ha hecho muchas tonterías en los últimos mandatos, y a la que la ONU le ha cerrado el grifo de la pasta gansa. Que es la que le pueden largar los países que apoyan a Hosni. ¿Comprenden el truco? ¿A que es fácil?

  3. Ahora gm se ha vuelto proisraelí y antiárabe, para compaginar el paso con su involución conseradora (o como el diría conservata), y es por lo que se opone al nombramiento de quien es candidato de una mayoría de países, QUE ES LO ÚNICO QUE SE PIDE PARA SER ELEGIDO. Seguramente el preferiría un candidato projudío, pero esta vez no se va a salir con la suya.

  4. Para decir una verdad hay que decirla completa. Diga lo que ha hecho Hosni en Egipto, explique por qué tantos países lo apoyan, entre ellos el suyo. No es lícito desprestigiar a un candidato alto dignatario con soflamas de segunda mano. Usted tiene en las suyas información bastante para hacer las cosas bien.

  5. Me sorprenden algunos comentarios, como el último, ante una oclumna tan racional como la de hoy. Un hombre capaz de hacer y decri las cosas que ha hecho y dicho Hosni, no puede lógicamente encabezar el organismo de la cultura yu el diálogo mundial. No sé cómo eso no se entiende, con lo sencillo que resulta.

  6. ¿No hemos tenido nosotros a Josu Ternera, un número uno de ETA, al frente de la Comisión de los Derechos Humanos del Parlamento Vasco?

  7. Las mayorías democráticas a veces solo significan que casi todos los tontos -o los listos, qué será peor- están del mismo lado.

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  8. Hay un miembro de este blog que conoce bien la institución por haberla vivido durante años. Él sabe más de una vez y más de cien –y nos lo ha contado, el anfi lo sabe– que en ella se ha trabajado mucho y bien al tiempo que se han hecho barbaridades. Como todas las organiozaciones que dependen de la ONU, pues, ni más ni menos. Antes se ha citado al que fuiera director español y no seré yo quien eche leña al fuego, a pesar de que sé cómo funciona ese tinglado. Aparte de todo, además, el reglamento es el reglamento, quiero decir que la elección del director obedece a las mayorías, lo que quiere decir a los cambalaches. Vamos a ver muchos casos como el de Hosni porque el poder emergente del mundo islámico así lo determinará.

  9. ¿Pero se puede esperar todavía algo de la Unesco, incluso de la ONU? Comparto el argumento de la columna pero me cuesta entender el por qué de la preocupación. Un tal Hosni no lo hará peor ni mejor que otros que lo han precedido, pueden estar seguros. Y si es antijudío, otras habrá antiislamistas por ahí, ¿no creen?

  10. Si es verdad que dijo eso de quemar los libros judíos, me parece que sobran comentarios. Como si se hubiera referido a los escritos suajili )si es que existen) o a los mismísimos Protocolos de los Sabios de Sión. Los libros no se queman. Ni el “Mein Kampf” siquiera. Ni la saga del Código Da Vinci…

  11. ¿Por qué habla con tanto desprecio de Garaudy? Seguro que usted es de los que hace treinta años baboseaban para que les firmara un libro. Garaudy es un sabio ¿Por que sea un converso lo va usted a despreciar?

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