A Trillo se le ha visto el plumero en esa primera declaración en la que, a propósito del oleoducto, declara algo tan obvio como elocuente, que “el Medio Ambiente no tiene por qué ser un obstáculo para el desarrollo de los pueblos”. Ya ven, preparando el terreno, que él ahora trata de despejar hacia el Ministerio, pero, en definitiva, dispuesto a respaldar ese proyecto apadrinado por el propio presidente del Gobierno, que es para lo que lo han puesto ahí. Un papelón le espera aTrillo, tras su larguísima espera y tanto sapo tragado, en esa consejería, pero no duden de que el negocio de los “amigos políticos” será su principal encomienda.

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