Una de las leyendas urbanas, como ahora se dice, más acrisoladas en España es la del asentador o intermediario que se enriquece en poco tiempo levantándose a las cuatro y acostándose a las ocho tras comprar un camión de nabos por cuatro perras y venderlo por ocho duros. Busque un español libre de ese prejuicio contra esos ganapanes de la lonja: tendrá difícil dar con uno, porque el rencor social se disfraza hábilmente de justicierismo y el reconcomio por el cochazo y el yate del rico sobrevenido, hace tiempo que pasa por defensa leal de los intereses del “productor”, último concepto superviviente de la retórica franquista. Hoy, sin embargo, hay algo más jodido que el mero juego ventajista del subastador respecto del gañán destripaterrones, y es el inalcanzable desnivel surgido entre la gente del campo que cría (ahora es moda decirque “hacen”) naranjas o melones, y el tío invisible que, sin menearse de la cantina del mercado de entradores, se come la mejor tajada. Parece ser, por poner un par de casos tremendos, que un kilo de limones o de clementinas multiplica su precio por veinte más o menos entre la huerta y el mostrador, dejando en manos de su creador genuino apenas un puñado de calderilla mientras se forran las mafias de corredores y los trincones de subasta. Y que el Gobierno no mueve un dedo, vamos, como si con él ni fuera esta injusticia secular y menos en la atmósfera sagrada de ese Mercado que ajusta sigilosa y sabia una Mano Invisible. Ya está anunciado por los síndicos del ramo un plante general para impedir la recogida de frutos en todo el sector cítrico en la próxima cosecha si alguien no mueve ficha a favor del huertano, entre otras cosas porque están convencidos de que el quid de la cuestión está en que las “grandes superficies” extranjeras que avasallan nuestra economía doméstica, al margen de las ventajas que les proporciona su propio volumen, logran bajar los precios a base de importar mercancías desde sus países de origen mientras nuestros productos encuentran cada día más trabas tras la frontera. La pregunta, bien lógica, es cómo coños va a defender el Gobierno español nuestra producción agraria en Europa si no es capaz de protegerla mínimamente aquí dentro.
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Alguien me dice que el caso de la fruta no es una excepción en el Sistema, que también el precio de un piso o de un coche, al dispararse el beneficio, supera veinte veces lo menos su coste, que desde que se “globalizó” el rollo, el industrial o el comerciante de ropa que logra “deslocalizarse” para surtirse en China se forra como no hubiera podido soñar hace bien pocos años. El pez grande que engulle al pez chico: ése es todo el secreto, aunque sea un secreto tan manido que lo mismo puede encontrarse en las páginas de Marx que en las de Hayek escritas, por supuesto, cuando no estaba tan claro el derrotero que llevaba esta mandanga. Todo indica, en cualquier caso, que la imagen del huertano repartiendo tomates a los transeúntes o destrozando su cosecha contra el asfalto ha de valerle de poco tal como están las cosas, y la gráfica explicación de la acumulación de plusvalías que, como las capas de una cebolla, agrandan inverosímilmente la materia reconvertida en mercancía, pasará inservible al museo si no al desván donde el olvido aguarda a todo lo que una vez tuvo sentido y vigencia. Por lo demás, Balzac sabía ya que, en el universo de “La comedia humana”, mientras más ilegal o dudoso es un beneficio más lo codicia el hombre, pero bien entendido que su fábula con moraleja sobre el perfumista ‘César Birotteau’ (sólo la ruina devuelve al inicuo su integridad y bla, bla,bla) no se la cree ni él. Aquí lo único cierto es que un limón o una clementina forran a uno que ni la ve, a costa del sudor de otro. Y que la abolición de fielatos, la fábula del sueño continental, es cosa de ricos. ¡Veinte veces más caro que a pie de árbol! Ese chollo no cuela ni entre nuestros áureos eurodipuados.

9 Comentarios

  1. 19:13
    Ciertamente ja nos ha dejado mudos con la columna-denuncia de hoy, y no será porque el tema no interese a nadie.

    Servidor, uno de cuyos quehaceres es la compra mañanera, se escandalizaba el domingo pasado cuando se despertaba oyendo en un programa agrícola la lista de los precios en origen de los artículos que compra habitualmente. Con exactitud sólo recuerdo que las naranjas se compraban al productor por nueve céntimos kilo. También suelo observar que entre la frutería que hay debajo de mi casa y el mercado donde compro hay una diferencia de precios, muchas veces, hasta del ciento por ciento.

  2. LO de las grandes superficies es escandaloso y despiadado: los productores tienen que PAGAR para que Alcampo se digne poner los quesos que produce tal pequeño productor de la región, de forma que o se hunde porque nadie le compra, o apenas sobrevive. ¿Recuerdan lo del cacique de antaño? Pués ahora peor, porque el cacique tenía nombre y apellido y de cuando en cuando podías ir a colgarle o quemar su casa, pero ahora que vas a quemar al responsable dela compra de productos regionales o al jefe de los productos lácteos? Si de todos modos TODOS , a la fuerza si quieren durar, hacen lo mismo.
    Porca miseria.

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    Y ¿cómo, siendo ya las 6 y media, hay tan poca gente por aquí?

  3. 20:04
    Ah! Se me olvidaba:

    La práctica más habitual de los gobiernos, de todos, es hacer importaciones de “choque” para contener los precios, pero nunca se acuerda de los intermediaros que multiplican los precios, casi siempre, con “acuerdo para alterar el precio de las cosas”, que como es sabido, hace muchos años que es delito, aunque nunca lo ve el incompetente Tribunal de la Competencia.
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    Doña Sicard siempre tiene problemas con el reloj ¿¡?,

  4. Alterar el precio de las cosas, como delito, es cosa diferente a la que propone el sr. Griyo. Comprendo la broma, pero no es bueno confundir. Ni en broma.

  5. Dª Marta acaba de decsubrir el “capitalismo sin rostro”, ni humano ni de ninguna clase. No estoy de acuerdo en que el tema no nterese a nadie. Será más bien que estamos acostumbrados a otros motivos y solicitaciones más tópicos, peor yo sigo admirando la capacidad de jagm para “articular” tanta información “práctica”.

  6. Hoy los absuelvo a todos, y presento mi contricción por este silencio injusto, dada la importancia del tema. Recuerden al clásico: “Nihil humanum a me alienum puto”. ja lo demuestra acda día.

  7. Hay dos puntos en que falla -fallamos- el sistema. Uno, los productores, los que sudan, tienen un escaso sentido de unión. ‘Voy a ver si coloco mi mercancía como sea y al vecino que le vayan …” Dos: falta un movimiento ‘consumerista’ -perdón por el palabro- fuerte que se las tenga tiesas con las grandes superficies.

    Servidora, como mi don Elitróforo, hace la compra d-i-a-r-i-a y me permito el lujo de entrar en varios sitios cada mañana. Pero no está tan lejos el tiempo en que cuando, superada por un horario enloquecido, entraba en el híper a las diez menos diez de la noche y allí cargaba con lo que hubiera, al precio que fuera, para una semana.

    Hoy me permito no tomar plátanos desde hace casi 15 días -y ya saben lo bueno que es uno al día, Epirrijosa- porque no lo encuentro canario donde vivo y me niego a tragar esas bananas insípidas que vienen casi seguro de la United Fruit, o de Dole, desde Ecuador o Nicaragua, donde el yanqui paga jornales de euro al día a sus jornaleros.

  8. Pingback: xxx catalog

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