La verdad es que uno creía, en su incurable ingenuidad, que los resultados del reciente referéndum italiano sobre el proyecto de descoyuntar la nación iban a dar más juego en España a los defensores de la unidad histórica. Son ilustrativos, en todo caso, esos resultados que muestran un fracaso rotundo de la pretensión –auspiciada por Berlusconi para pagar su apoyo al socio separatista de la Liga Norte: cada cual que compare con quien prefiera—de romper el modelo histórico inspirado en la solidaridad para sustituirlo por otro que permitiera segregar las regiones ricas de las pobres con el socorrido argumento del parasitismo. Más importante si cabe es el hecho de que un porcentaje significativo de votantes de derecha se haya pronunciado a favor de mantener en pie el edificio antiguo y que ni siquiera en los reductos del secesionismo haya arrollado la propuesta. Como muestra también el caso de Alemania, actualmente empeñada en dar marcha atrás al federalismo para controlar funciones básicas desde hace años en manos de los ‘lander’, un airón jacobino recorre la Europa tal vez asustada ante la crisis de integración perceptible en diversos países tras la desintegración de la Unión Soviética y la terrible experiencia balcánica. En Francia, donde el jacobinismo tiene su más noble cuna y su más propicia besana, el Gobierno acaba de cortar en seco el plan puesto en marcha hace apenas tres años de ceder a las regiones el control presupuestario para desembarazar al Estado de las llamadas “políticas públicas de proximidad” con la pretensión de recuperar esa tutela perdida. No cabe duda de que, tras el episodio descentralizador, el continente, ahora y cada vez más integrado en la entidad superior europea, reacciona contra ciertas veleidades desintegradoras cuyos efectos negativos no se han hecho esperar. Menos España, pues. Una vez más en la crónica europea volvemos a llevar el paso cambiado.

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Aquí, eso sí, va costar Dios y ayuda volver atrás en el caso de que la experiencia deje claro que la aventura ultraautonomista causa estragos o, simplemente, desnaturaliza hasta un punto insostenible la entidad colectiva. El propio Carod reconocía tras el fiasco del referédum catalán que el magro resultado obtenido no habría permitido el triunfo en Montenegro, pero apenas si ha habido reflexiones sobre ese hecho en este país pajarero en el que las ilusiones en torno a la Selección han hecho más patriotismo que todos los razonamientos imaginables. Pero si en Italia, al menos, el país profundo y un amplio sector de las minorías cualificadas, se han plantado ante el intento de romper la noción solidaria del país, entre nosotros parece que no acaba de superarse la absurda supeditación del problema a la polaridad que implica el bipartidismo. Huir hacia delante –y no otra cosa ha sido el mamarracho estatutario catalán o el ridículo del andaluz—en lugar de recuperar posiciones como está ocurriendo en esos escarmentados países, tiene su explicación única en el secuestro de ZP por los socios nacionalistas, pero en modo alguno justificaría que no se hayan levantado voces de alarma ni ande prosperando en la intención de voto una corriente juiciosa tendente a la contención del turbión que nos arrastra. La izquierda española camina en dirección contraria a sus homólogas alemana, francesa o italiana, y tiene mucho en común, paradójicamente, con los depredadores de la Liga del Norte o los diversos fascismos más o menos encubiertos que han visto venirse abajo su designio de disolver la unidad solidaria en un puzzle desigual y ventajista. Cosa que en ZP, ya digo, se explica, como se explicaba en Maragall tras perder sus elecciones, pero que en modo alguno puede sostenerse, ni en el plano teórico ni en el práctico, sin exponernos a un conflicto social irreparable. El castillete del autonomismo descentralizador se ha convertido en un peligroso polvorín. Se ha dado cuenta toda Europa menos nosotros.

10 Comentarios

  1. Qué poco sabe usted, Maestro, de marcialidad y bizarría. ¿Por qué cree usted que se quedó sentado el mocito ante las barras y las estrellas? Por una puritita subida de testosterona. No sé si el pollo hizo la mili o no -nuestro pequeño Ánsar saludaba tocándose la inexistente visera con la punta de los dedos, ele el arte, que se le notaba que no había marcado el caqui- pero lo que está claro es que al mushasho le sobran testículos para eso y para más.

    ¿Italia, dice usted? Siglo XIX: reino de Nápoles, el Piamonte, la Serenísima, la Lombardía, los Estados Pontificios y toda la pesca. Un pringao, el conde Cavour puso las herramientas encima de la mesa y ahí tiene usted a la Bota, esos spaghettini de quienes tanto nos burlamos a veces, levantándole el dedo corazón enhiesto a los separatistas.

    Aquí somos la repera y la rehostia en verso, con perdón. De paso cambiado nada. “Mi niño es el único que lleva bien el paso, todos los demás son unos ceporros”. (Ay, Jesús, que de la risa contenida se me ha ido a hacer puñetas una pestaña)

  2. José Antonio llevas tres artículos para chuparse los dedos, estupendos, no he sido capaz de comentar nada, porque para qué, si tú lo decias todo.

    Lo que no soy capaz de digerir es a nuestro republicano, que cree que porque una Monarquía pueda ser corrupta ya es una razón suficiente para instalar la República. ¿Es que un Presidente de una República no puede también meter la mano? Vaya por delante que soy republicana, no podría ser de otra manera, ¿qué es eso de heredar por vía sanguínea la máxima representación de un Estado?

    Estoy unida a mi inventada España y a su bandera bicolor de Carlos III, me hubiera gustado que nadie se hubiera inventado lo de los separatismos, para tener mayor solidaridad entre nosotros. Quisiera que el terrorismo terminase, que ETA desapareciera y por eso estoy de acuerdo con la negociación. Pero la que estan armando los políticos con sus declaraciones, es un verdadero CAOS.

    Lo que dijo ZP me pareció bien, hasta que dijo la frase “sin condiciones”, ¿Cóóóóómo sin condiciones….? ¿Entonces lo de las armas qué…? La declaración de Rajoy me dejó también estupefacta, liándose como siempre como la pata un romano con las palabras, porque no sabe qué decir, como su jefe también parlamentó… (y o negoció…), dijo una vez: “iniciará el diálogo…”, y después para criticarlo dijo: “¿pero negociar…?”. Bueno pero ¿quién puede saber lo que hacen de puertas para dentro, éstos y los anteriores? Por Dios, ya está bien de querer aprovecharse de esta lacra de ETA electoralmente, ¿creen que los españoles nos chupamos el dedo?. ¿Qué cosa más inmoral y menos ética puede ser ésta?. Después llegó nuestro Otegui, -digo nuestro porque lo tenemos hasta en la sopa, aunque siguiendo la lógica, debería estar en la cárcel ¿no?- y acabó con el pastel, vaya, vaya, vaya, “Que si un triunfo de Euskalerría, que si para esto tienen que…, que si para lo otro tendrían…”, haciendo suyo el triunfo. Su declaración me pareció vomitiva, no sé cómo pueden los negociadores aguantar tanto. Porque yo le diría:” Vete a tomar por culo y aquí se acabó to, so vaina, que estais en las últimas y quereis aún provocar con vuestra palabrería de victoria con “el triunfo de la lucha de Euskalerría, basándose en la democracia y el diálogo”. Y los muertos ¿qué?, ¡¡¡hijos de puta!!!. Estan en la últimas desde que le quitaron la chupaera del moni, y desde que la policía española y francesa no paró de detener. ¿Entonces quién debería ser humilde aquí, so cabrónes, y perdón a los cabrones.

    Sinceramente, estoy liada también y temo que conmigo un montón de españoles. Pero ante todo la sinceridad, las preguntas -aunque corras el riesgo de hacer el ridículo, ¡qué pasa por hacerlo!, nada importa si así vas aprendiendo más y más y eso es lo que importa. Yo, el ridículo me lo paso por…, lo he hecho muchas veces con mis preguntas, con mis comentarios, se han reído muchas veces de mí, ¡¡¡pero a mí qué!!!

    No ni ná.

  3. Italia es país más sabio de lo que parece. No tienen más que ver cómo hacen compatibles la Iglesias u el fascismo (tratado de Letrán), como si la DC entrega a Mafia sureña el PCI entrega a las Brigadas Rojas. Lean “El queso y los gusanos” de Carlo Ginzburg, entre tantos testimomnios, la crónica del “proceso Sofri”… Y además están de vuelta del fascismo, se apellido mussolini, almirante, fini o como sea. Aquí parece que queremos volver a situaciones pasadas en lugar de mantenernos alejados de ellas.

  4. Hay que tomar nota de ese paso cambiado, sí señor. No podemos ir al contrario que los demás países europeos, ahora ya, por si fuera poco, integrados en una misma Unión. El efecto de la insolidaridad –qie es la causa de todo– se revelará imposible de mantener, démosle tiempo al tiempo. Pero ya son ganas de acarraer problemas que por ahí fuera han sido rechazados de plano. No aprendemos nunca lo necesario, pero copiamos todo lo malo.

  5. La carta columna de Arcadi de hoy en EM es para guardar y ponerle marco. Si no se puede olvidar al joven Miguel Angel de Ermua, tampoco al viejo José Luis de Andoain, el de los 8 periódicos en la mañana de domingo y su pequeño paraguas, como un símbolo. Su crimen: legere, legere, relegere, orare(?) et laborare. El analfabeto que le disparó estará ya mismo ufanándose otra vez de su hazaña, yendo de chiquitos con su cuadrilla. (de criminales, of course).

    A mi doña Ateli: bienvenida al club de los >30 renglones. So letraferida, amor. Un beso.

  6. Mi querida Doña Epi, yo también te mando un beso, te aprecio sin conocerte, aunque yá algo lo hago por esto del blog, pero me querrías aclarar lo del club de los 30 renglones y sobretodo lo de “letraferida”. Gracias y un abrazo.

  7. Le diré, doña Epi, que Pincho estudia en el extranjero con aprovechamiento y seriedad. Y de paso, le pregunto qué opina del lío en que se ha metido el secretario del PSOE de Almería al irse a Fiscalía Anticorrupción a denunciar esa empresa del grupo Abengoa de la que resulta que es apoderada …¡¡¡la hija de Chaves!! Hablamos después de la publicidad, como alguien decía ayer aquí.

  8. Lección de estilo la dada por Belmonte, ahí abajo en el recuadro, dándole caña debidamente a Chaves pero sin mencionarle siquiera el lío en que el propio partido ha metido a su hija (de Chaves). Claro que nadie se lo tendrán en cuenta. Le apuntarán sólo la solfa y se la guardarán de por vida.

  9. Doña Ateli, amor: el club somos los dos o tres, mi don Charnego, servidora y algún otro que, abusando del cuartelillo que nos da el Maestro, dejamos aquí largas parrafadas que superan las 30 líneas. Quien quiera leernos que lo haga, y si no que pase de largo.

    Lo de letraherida va por aquellos que somos adictas a la tecla y ya puestos…Culaquiera de nosotras tiene un puñado de cuentos escritos, alguno enviado a concurso con distinto éxito de crítica y premio y cada día sometemos aquí, al respetable, a nuestras largas disquisiciones, en las que a la par que comentamos lo que dice el Anfi, echamos nuestro cuarto a espadas sobre lo humano y lo divino. Muac.

  10. Ha debido explicar más el caso alemán, que no es un proyecto sino una realidad consumada: el Estado ha recuperado lo que no era lógico que permaneciera en manos de las regiones. Cuando aquí se reclama –usted mismo lo ha hecho más de una vez– competencias para los Ayuntamientos puede que se esté olvidando el peligro que supone poner en las manos que estos días estamos viendo esposadas un poder peligroso. Nada es fácil en política cuando se profundiza. Seguro que estaremos de acuerdo.

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