¿Recuerdan el chascarrillo de la madre del guripa que desfilaba con el paso cambiado? A mí se me viene a la cabeza cada vez que oigo despejar balones desde el entorno de Chaves achacándole a la insidia mediática los sucesivos escándalos provocados por los privilegios de sus hermanos, de su hija, de su hijo o de su sobrino. ¿Vamos a estar todos equivocados menos ellos? ¿Y no se habrá detenido Chaves a pensar siquiera en la posibilidad de que, en efecto, esa parentela suya se haya beneficiado de modo espectacular bajo su sombra protectora? Chaves se ha convertido, de modo definitivo, en el símbolo de este disparate de guante blanco que llamamos autonomía andaluza.

2 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

limpiar formularioMostrar los comentarios de la entrada

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.