Seguir los debates del Parlamento de Andalucía resulta casi siempre desolador. Por el lenguaje, sobre todo, pero también por el minimalismo argumental y el inevitable recurso al reproche al adversario que lo han convertido en un auténtico retablo de títeres. Que si yo, que si tú, que tu más que yo o yo menos que tú, de creer a sus Señorías no estaría gobernando una pandilla de delincuentes y golfos que jamás hicieron nada por derecho. Es una vergüenza que se explica divinamente por el procedimiento de recluta de la clase política y por la moral doble y envilecida de esos partidos para los cuales no cuenta más que su propio beneficio. De hecho, el Parlamento carece de sentido dado que se gobierna desde el despacho de la mayoría. Lo demás es pura tramoya para albergar a este costoso bululú.

1 Comentario

  1. Aquí, en la Angoulema franchuta, acabamos de contratar a una granaina, ex profesora de francés en Castilla -la Mancha sin contrato, una chica majísima que me trae aires de Andalucía, por el habla y la manera de ser. Un pedazo de sol en esta lluviosa, encapotada, inundada , tristona Charente! No todos los andaluces hablan mal, son incultos, delincuentes y golfos, gracias a Dios. Lo malo es que la gente decente tenga que expatriarse para ganarse el pan.
    Besos a todos.

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