Desde luego es evidente que, en vísperas de la presidencia española de la UE (que nos ha salido por un riñón, según las cuentas y el testimonio de ERC), la diplomacia patria debe de tener bien poco que hacer por el mundo. De otro modo no se prodigaría en ignominiosas visitas como la reciente a la dictadura de Obiang o la que el ministro en persona acaba de girar a la vieja colonia británica que, para qué vamos a darle más vueltas, es hoy por hoy, ante todo y sobre todo, un paraíso fiscal de esos que la propia UE dice que va a extirpar, y les ruego que disculpen la estridencia de mis carcajadas. En el fragor del debatillo estival escucho argumentar a favor y en contra de este nuevo disparate e incluso invocar aquel Tratado de Sevilla en el que un Felipe V neurótico –que enredaba su melancolía pescando bogas en el estanque del Alcázar sevillano– cedió ante Gran Bretaña incluso el monopolio de la trata de esclavos con tal de aliviar aquellos abrumadores momentos, y de paso la plaza de Gibraltar (y Menorca, ojo, no se olvide) al tiempo que obtenía (¿) Piacenza y Parma como prendas futuras para su hijo Carlos. Lo que no oigo mencionar siquiera es el derecho que a España asiste (¿) a tenor de las resoluciones de la ONU que ordenaron en vano en su día la “descolonización” del Peñón ni, por descontado, el hasta ahora indiscutido derecho español a recuperar un territorio a cuya soberanía nunca renunció nadie en esta que el rey don Amadeo llamaba “gabbia di pacci”, jaula de locos. Acabamos de romper con una línea trisecular no me cabe la menor duda de que estimulados por la intención de distraer la atención patria de los gravísimos problemas que tiene planteados nuestra sociedad. Franco también explotaba ese contencioso cuando había moros en la costa pero, al menos, lo hacía cargando la suerte a la manera tradicional y no entregando la cuchara.

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Todos los Gobierno de la democracia han reclamado Gibraltar y a punto estuvo alguno de conseguir un resultado digno. Pero ahora se trata, ya digo, de pagar lo que sea con tal de distraer al personal de los efectos de la crisis, del entreguismo gubernamental a los separatistas, del fantasma de la gripe sobre la que la ministra ignora casi todo o de un proyecto de banalización del aborto con el que el Gobierno se propone explotar aún más la estrategia de la polarización entre españoles. Por lo demás, Gibraltar sigue siendo una colonia, lo quiera o no el Gobierno (porque lo dice la ONU), pero sobre todo es una banca secreta sin la que muchas golferías de esta negra etapa –empezando por el expolio consentido de Marbella– no hubieran sido lo mismo. Para ZP la integridad de España no es problema. El futuro de ese paraíso fiscal parece que sí.

11 Comentarios

  1. Aterntos al coro de la servidumbre del Gobierno: discrepar de la visita de Moratinos es !patrioterismo”, y por tanto, reacción, PP en resumidas cuentas. No salen de ahí. Y no ven lo que no quieren ver. ¿Imaginan si Ana Palacios visita Gibraltar la que se organiza? Estos políticos no se merecen el respeto. Estos periodistas, en gran número, tampoco, Dios nos ampare.

  2. Desde luego que lo he observado, escuchado y visto: el maniqueísmo ha llegado a un punto en que basta volver del revés el argumento para salir del paso: los que critican la visita son patrioterios. Jefe, ¿por qué no explica que esa defensa de la Roca fue común a todos los Gobiernos, incluso a los de la República? Háganos el favor, buen hombre, aunque le llamen perro judío (o palestino).

  3. Quizá olvidan a menudo que el paraíso fiscal a quien ha hecho el gran juego ha sido a las finanzas españolas (aunque no a su Hacienda, claro es). No sabemos qué ocurriría si Gibraltar cerrara esa cajas fuertes o mejor dicho las abriera y quedara de manifiesto quienes son los clientes. No se iba a librar ni el Tato.

  4. Un gesto inesperado, yo diría que inexplicable. Se rompe una tradición inmemorial, son color político, y encima salen los servilones diciendo que las críticas son reaccionbarias. Demasiado infeliz cree que lo de Gibraltar es una cuestión franquista. No saben que los más preclaros gobernantes de su cuerda no cedieron en esr punto ni un milímietro. Que mire el PSOE su propia historia, que mire ZP la historia de la diplomacia republicana, en espcerial la desarrollada por la izquierda. Verá lo que es bueno. Y lo que no paracen saber quienes hoy gerencian esa marca registrada.

  5. “El mejor partido que nos queda es el de emplear nuestras fuerzas en un secreto designio: el de obtener por medio de la astucia y del artificio lo que la fuerza no ha alcanzado”
    Me pregunto si esta frase del poema miltoniano (a hilo del título de la columna) no sería expuesta como estrategia de gobierno en conciliábulo zetapetero tras las últimas elecciones.
    No le falta ingrediente a la columna de hoy, aunque ya sabemos que nuestro Anfi mezcla los colores en la paleta como pocos.

  6. Yo creo que no hay designio alguno, no creo que gobiernen a larga vista. los políticos, cuando van mal las cosas, gobiernan día tras día, a ojos vista, sin saber a donde van ni de qué será mañana. Lo importante es DURAR.
    Y eso, parece que no lo hacen mal.
    Besos a todos.

  7. son todos unos sinvergüenzas , yo también carcajeo patrón al igual que usted en esta demagogia que nadie conseguirá hacer desaparecer , lo que ocurre es que mis risas se oyen hasta entre los multiples campaniles venecianos.

  8. Lamentable la iniciativa del Gobierno –friqui por doinde se mire: ¡una foto con el “premier” de los monitos!– y más si acbe la re4acción cerrada ne banda de los periodistas de pesebre sociata, haciendo como qe no se extrañan nada ante una acción que rompe con una de las pocas tradicoiones de Estado que nos quedan. Realmente España, su concpeto, está en crisi, cuando puede ponerlo en tela de juicio cualquier pagao.

  9. Muy bueno eso de la democracia friqui de Moratinos/ZP, Obiang, Hugo Chaves, Caruana…, la flor y la nata del leadership mundial, sin duda. De acuerdo con jagm en que es probable que la principal intención de esta satracanada ridóicula pero gravemente atentatoria, no es otra que la de distraernos de los graves problemas que tenemos planeados. Y de paso engordar el mito de la “nueva era” zapateril, la edad de los derechos humanos y sobrehumanos, de las alianzas posibles e imposibles y de todo lo demás que bien sabemos.

  10. Lo malo de la visita es que ocnvierte el contencioso con Gibraltar en un asunto externo, ya que es el ministrod e Exteriores el que hace tan insólita visita. En cuanto al grito (????) españoliusta de “Gibraltar español” me ha recordado mucho las algaradas que en tiempos de los Castiella and company se organizaban para mantener en forma y lejos de sus problemas reales al estudiantado y en lo posible también al país.

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