El éxito de Ecuador en el Mundial de Fútbol nos ha dado ocasión de conocer un dato notable: que en España viven ya 800.000 ecuatorianos. No hay datos fidedignos sobre la población inmigrante ilegal que vive en nuestro país procedente del Este europeo, una buena parte de la cual quedará automáticamente legalizada cuando enseguida algunos de esos países se integren en la Unión Europea. Hace ya bastante tiempo que las cifras de la inmigración asiática superaron las cien mil personas (eso ocurrió en el 2003), contándose entre ellas comunidades que crecen a ojos vista (menos de la autoridad competente) en nuestras ciudades y hasta en nuestros campos. Los chinos se acercan también a los cien mil –se ha dicho que algunos barrios madrileños son dueños ya de ocho de cada diez locales– aunque sólo menos de la mitad figure en la Seguridad Social, pero mucho más espectacular todavía ha sido la evolución de la estadística de la galopante inmigración pakistaní. No hay quien sepa con certeza el montante real de la inmigración pero existen sobradas razones para creer que no se para ya en los dos millones, y existe además una previsión inquietante: que su incremento ronda el 25 por ciento anual, lo que quiere decir que, de seguir este ritmo, mucho antes de que el siglo doble su primera mitad los residentes en España nacidos fuera del país serán algo así como un cuarto de nuestra población. Tampoco hay posibilidad de establecer con certeza la cifra de marroquíes legales e ilegales que conviven con nosotros, pero sin duda debe de ser la más numerosa, un verdadero ejército durmiente con más efectivos que nuestra seguridad nacional. Ya me dirán qué es lo que reclaman los mujaidines del país plural en este país-puzzle que ni siquiera es capaz ya, tras le paripé de varias “regularizaciones” (1985, 1991, 1996, 2000…) de contar con cierta precisión los huéspedes que alberga.

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Sólo algunos espíritus cerriles permanecen militantes contra este hecho que lleva todas las trazas de convertirse en el rasgo predominante del nuevo milenio. Los inmigrantes cuentan lo suyo como factor reproductivo (el 90 por ciento del incremento poblacional español a ellos se debe), como elemento dinamizador de la economía (sobre todo de la sumergida) y también como cotizantes de la Seguridad Social, por más que no sean despreciables ni el coste económico de su obligada atención social ni desdeñables ciertos riesgos, algunos tristemente memorable, que, se quiera aceptar o no, están a la vista de todos. En esta nueva invasión histórica de la Europa Occidental, España se ha convertido en el ‘limes’ lejano donde los pacíficos invasores han levantado sus cuarteles de invierno aguardando la posible primavera que les permita levantarlos y dar el soñado salto hacia el paraíso del Norte. Y ese hecho ha de resultar determinante en una historia como la nuestra que ha pasado por repetidas experiencias de integración racial y cultural pero nunca se había encontrado frente a una experiencia, como la de hoy, en la que lo que se juega frente a una pluralidad tan compleja es la propia identidad. No tiene sentido el miedo xenófobo, en todo caso, porque fenómenos similares dieron lugar a naciones (y no digo países, digo naciones) como Argentina o Estados Unidos, con la única pero interesante diferencia de que en ellos el fenómeno se produjo en el propio momento fundante, lo que poco tiene que ver con lo está ocurriendo aquí y ahora. Pero tampoco tiene sentido, por tanto, la demanda de lo que ya es una realidad en marcha –la de un país plural o la de una sociedad multicultural—pues en España ambos objetivos van siendo ya una realidad por encima y por debajo de entusiasmos y de mezquindades. Yo al menos me he quedado de piedra al saber que en España hay ahora mismo más ecuatorianos de pura cepa que coruñeses o sevillanos y más magrebíes que manchegos. El Mundial, aparte de catalizador del patriotismo oportunista, nos ha traído esta descomunal evidencia.

70 Comentarios

  1. Me debe usted otra, Maestro. (No se me enfade mi don JoseAn, que es solo por meterle un poquito el dedo en el ojo. Pero mu poquito. La puntita nada más). De la poca historia de Expaña que una recuerda –ya saben lo que queda después del olvido- tiene bastante claro lo de la invasión almohade (al-muyahidin), que no vino precisamente a repartir pipas, chicles, bombones y caramelos. Cómo se las gastaban los muy hijos del Profeta.

    Y si sembraron su Al-Andalus de soberbios minaretes no fue para que luego se hicieran souvenirs con lucecita dentro, mismamente la Giganta, tan adorada. Querían dejar bien clarinete quién cortaba el bacalao aquí. Más todo lo que hubiera que cortar. Servidora lo de la pacífica convivencia de las tres culturas, y un mojón, con todos los perdones, no se lo creyó nunca. Había un señorito, el que tocara, nunca los yisdish, y los demás a besarle el culo.

    Hasta mi adorable don Mendicutti, en el faldón de su página de usted de hoy, pone en solfa el alma de nardo del árabe andaluz. Y otro mojón, con más perdones. El bueno de don Blas tal vez se lo creyó e hizo “el Castillo” de la Puebla, pero los babuchas posteriores, mismamente el archidónico poeta –que bien que ha sabido agarrarse a la teta gorda, todo hay que decirlo- lo que han hecho ha sido pedirle el estipendio a Gadafi, el libio, no el euskaldún, y vivir del cuento del verde que te quiero verde.

    Por cierto, si mi don Eduardo leyera esto, en los meses sin erre es cuando la sardina, el jabugo del mar está en su sazón. Oro plateado.

  2. Vaya, quien es usted doña Epidora, qué tanto sabe y tan bien se explica, aunque no consigo cogerlo todo, dommage…
    yo me he dado una vuelta para ver si había comentarios sobre las urnas catalanas y me encuentro con un artículo sobre “La España plural”.
    Como dice nuestro amfitrión esta situacion es -casi- inédita. Estoy de acuerdo con él cuando dice que lo que se juega es la

  3. ¿Quién es usted doña Epidora, para saber tanto y sobre todo decirlo con tanta gracia? Aunque tengo que confesarle que no lo cojo todo, y bien que lo siento.
    Bueno todo esto porque venía a ver si había alguna noticia sobre las Urnas Catalanas, que algo tienen de Catilinas,y me encuentro con un artículo sobre la España plural.
    Tiene razón nuestro amfitrión: lo que se juega es “la propia identidad”, la de España, la de Francia, la de Inglaterra, de Alemania etc… Invasiones han habido muchas, pero los pueblos no habían cuajado aun. Ahora, la invasión silenciosa, nadie la puede parar. Pero habría que acompañarla, frenarla y ayudar en lo que se pudiere para que la mayonesa tomara. Pueblos que se sehacen, los tenemos ante los ojos, en los Balkanes, pero también en Bélgica, o en el Líbano. Por eso es natural que la gente esté inquieta, y no sólo los “pobres blancos”, también los blancos ricos, y los blancos con seso. Tachar a todos de racistas es muy cómodo, y suele dejar al que lo hace muy satisfecho, pero no arregla nada, y luego los suburbios arden y cunde el sentimiento de inseguridad de los unos y de abandono de los otros. Hay un problema de emigración, no hagan como en Francia; la política del avestruz siempre ha dado malos resultados. También hay que hablar claro y tener el valor de decir tajantemente: señores, éstos son nuestros valores, y éstos los tenéis que acatar, y sino fuera.

  4. La escenificación ha sido perfecta. He llegado todo serio, corbata azul y camisa azul, traje de verano azul oscuro y gafas de sol de Raf Laurem.

    Enseño mi DNI, pido papeleta en blanco y en la propia mesa me inclino a escribir. La vocal de la mesa me dice que no tengo que escribir nada. Contesto que yo tengo voz y voto y que por lo tanto voy a dejar constancia de ello por escrito. Mira a la presidenta, ésta dice, “que escriba lo que quiera”.

    Le doy las gracias y comienzo a escribir: “NO a los herederos del franquismo, SÍ a la III REPÚBLICA CONSTITUCIONAL”.
    Lo introduzco en el sobre se lo doy a la Presidenta y ésta me dice que lo puedo introducir yo.
    Le doy las gracias por ello y salgo de la escena saludando con la cabeza a los presentes.

    He cumplido con mi conciencia. No le he hecho caso a los socialistos, populares, convergentes, comunistas reciclados y a mis últimos “compañeros de viaje”, los de ERC. Estos últimos por oportunistas. Quieren el NO y en la votación del Senado se abstuvieron para que se presentara el texto a Referéndum. Si llegan a votar NO en el Senado hoy no hubiese habido votaciones. Antes porque no querían votar con el PP ?y ahora queridos, por qué votáis juntos?.

  5. Señor Charnego, hoy levva las siete y media de mano. Enhorabuena. Su declaración le honra y, o yo m eequivoco mucho, o usted ha ido cayendo en la cuenta de lo que significan ciertos oportunismos, poco a poco. Enhorabuena, repito, no sólo a usted. Ojalá mucha gente llegue a las mismas conclusiones. Permítame que le bendiga.

  6. Cuánta razón lleva ja, y cuanta Anais Nin: el problema es imparable y, por ello, es preciso encauzarlo. En Francia, Mme. Anain, andan ahora profiando en los barrios, ya sabe, en la “banlieu”, sobre si el inmigrante tiene derecho a voto. De dárselo y ser cierta la extrapolación estad´sitica que hace hoy jagm, en unos años, entre un decenio y dos, tendríamos en todos estos paises una minoría electa no necesariamente minoritaria. Y Anais tiene razón: es nuestro deber exigir que, conservando su cultura si quieren –hay aspectos en los que se pasan esas “sagrada” cultura por donde les parece bien, como el vestir, el beber alcohol y tantos otros)– deben aceptar nuestra civilización. ¿Por qué? Porque es evidentemente superior esta civilización “ilustrada” que las salidas del Libro.

  7. ¿Y si el PP fuera listo y hubiera optado por la abstención? ¿Y si con esa abstención sobre una eventual participación baja los socios del nuevo Tripartido ‘contra natura’ se hubiera quedado con el trasero al aire? Votar no, cintando con que la ciudadanía conservadora sea disciplinada, poco puede resolver en esta trampa bien urdida. No votar, como creo que habrá hecho Ciutadans, podría reforzar la perpsectiva de un fracaso de la convocatoria. No se olvide que las encuestas sostienen qu ehay un porcentaje bajísimo de catalanes interesados en el Estatuto y sus líos. Una vez más me topo con la que, a mi juicio, sería una falta de perspectiva de los políticos.

  8. Está usted, sr. Charnego MUY PERTINENTE HOY, entre el 0’9 % de los votantes nulos. Enhorabuena sincera. Creo que en Cataluña se acaba de dar un mal paso aunque ignoro hacia dónde.

  9. Esta “clase política” tie un rostro pètreo. Salen todos en los medios televisivos y dicen que hay que estudiar la alta abstención registrada, pero que la legitimidad del resultado es clara. Como si eso se pusiese en duda .
    LO QUE NO TIENE ES LEGITIMIDAD MORAL. ¿ pero qué sabrán ellos de moral?.

    Hemos visto como los partidos políticos por la TV no se les frunce el ceño con respecto a la alta abstención hoy en Cataluña…Quizás con un poco de campaña en favor de la abstención por organizaciones activas republicanas habrían conseguido que las cámaras estubiesen presente en la sede central de los abstencionistas activos para poner la bola de nieve en marcha de la deslegitimación moral de sistema.

    Hay que ir organizando abstencionismo activo para que su difusión cree mella entre los ciudadanos.
    Sería una forma inteligente de ir creando estado de opinión de que la conversión de España en República es muy posible a corto plazo.

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