Nuevamente la muy principal logia masónica del Gran Oriente francés ha decidido por mayoría excluir a las mujeres de su organización, al menos a “part entière”. Sabemos que la presión de la mujer por participar en la masonería se inicia en la misma Edad Media, aunque en realidad no pueda hablarse de integración propiamente dicha –el caso de Sabine de Pierrefonds es absolutamente excepcional y, en consecuencia, nada significativo—hasta que, superado el frenazo reglamentario que supusieron para la integración las Constituciones de Anderson de 1723, las llamadas “logias de adopción” permitieron, ya bajo el signo de la ‘Ilustración’, el funcionamiento de asociaciones masónicas femeninas sometidas, eso sí, a la autoridad superior de un varón de probidad demostrada, a las cuales concurrieron destacadas damas de la aristocracia, alguna, como es de sobra sabido, bien próxima a Voltaire y aún a la Corona. En la coyuntura actual, esa presión de las mujeres que quieren ser masonas se aferra al trasfondo igualitario de una época en la que carecería de sentido que las mujeres accedan al ejército, a la minería o a la judicatura mientras permanecen cerradas ante ellas las puertas de la asociación universalista e igualitaria por excelencia. Estos mismos días, ese rechazo del Gran Oriente francés, reabre la polémica más que secular sobre una integración que inquieta si no repugna a un colectivo tradicionalista y machorro que, ciertamente, discrepa de muchas logias permisivas que reconocen el derecho de la mujer a asociarse pero le niegan el de iniciación, aferradas a ese “sentido monástico” de la institución que han denunciado algunas logias femeninas. Nada supone que uno no entienda este empeño de las hembras (como el de ser mineras, combatientes o guardas jurados), que ésa es cuestión atinente en exclusiva al arbitrio personal. ¿No dijo el Guerra que “hay gente p’a to”? Pues eso.

En el marco del actual “revival” de esa sociedad secreta, la verdad es que no tiene pies ni cabeza el veto a las hembras, sobre todo teniendo en cuenta que esa parroquia cuenta con una abrumadora mayoría que procede de la izquierda progresista –sobre todo en el área de influencia de la masonería ‘regular” británica–, lo que supondría una insalvable contradicción ideológica. Otra cosa es, ya digo, la razón que pueda mover a la mujer a reclamar el derecho a ceñirse eso otro mandil que simboliza una moral simbólica independiente y planetaria, hasta ahora reservada a los machos del redil. ¿Por qué querrán esas masonas o aspirantes serlo en compañía de quienes las rechazan teniendo como tienen sus propias logias? Ni lo sé ni, francamente, me interesa demasiado. Me limito a señalar la sugestión de anacronismo que ofrece esa mentalidad contradictoria. No hay siglo XXI para los masones “comme il faut”. Las mujeres deberían pensarse si les merece la pena insistir ante esa puerta y explicar para qué.

6 Comentarios

  1. Hoy puede ser un día histórico. Con responsabilidad, el pueblo de Catalunya puede ser ejemplo de ciudadanía y DEMOCRACIA. Los ciudadanos de Europa y el mundo libre estarán orgullosos de este pequeño pueblo del nordeste de la península Ibérica llamada Catalunya que deseoso de recobrar la libertad, da lecciones de inteligencia, DIGNIDAD y saber hacer.

  2. No sé qué ovillo neuronal me hace recordar que pocos días atrás se hablaba aquí de fisiocracia. Aún siendo mucho más antigua, esto de las logias, los triángulos y mandiles, a un servidor le huele a dieciochismo. Repasando la nómina de los masones españoles de antaño, a uno le da la risa floja pensando en quienes son hoy los masones conocidos en la Pieldetoro.

    En la edad cibernética toda esta farfolla huele a cerrado, a rancio, a dejávu y demodé. (Juas, juas, seguro que alguien asiduo al blog, iniciado en alguna obediencia, está pasando la paleta sobre mis palabras en un acto de longanimidad).

  3. Buen Abate, usted está probablemente poco cuerdo, siendo, como es, un hombre seguramente bueno. No nos haga comulgar con ruedas de molino. Si no rtecuedo mal es usted un emigrante español en la española Cataluña. ¿Cómo se ha dejado seducir por las sirenas burguesas?

  4. A mi los masones no me gustan. Lo siento. Es como el Opus. Lo mismo. Para qué esconderse hoy dia, cuando la masa nos permite diluirnos en ella?

    XXXXX

    Perdones ustedes las faltas de acentos pero me han cambiado el teclado y ya no estan donde estaban.

    Besos a todos.

  5. A las mujeres siempre les ha atraido imitar a los hombres, y sin duda mucho son los casos en los que se comparten aficiones por ambos sexos, nada es totalitariamente masculino ni femenino, para muestra un boton , los choministas

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