No es nuevo. Desde que la Junta es Junta –es decir, PSOE—lo suyo ha sido apoyar al Gobierno de su partido y emplearse a fondo como ariete contra los ajenos. Pero ahora, cuando la política nacional se ha reducido al objetivo único de echar al Gobierno que gana elección tras elección, desde Andalucía se extrema el argumento del agravio comparativo culpando al ejecutivo rival de todas nuestras limitaciones. ¡Como si no fuera el mismo partido el que lleva gobernando esta región más o menos lo que duró la Dictadura, sin que se haya movido un ápice nuestro puesto en el ránking nacional! El cuento del agravio es otro opio del pueblo, de un pueblo que no sale de su postración mientras sus mandamases –con más competencias que cualquier gobernante federal—se limitan a culpar a Madrid.

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